Una temporada extraña para los alérgicos en Córdoba

El periodo de confinamiento hará que la primavera, pese a las altas previsiones de polen, reduzca sus efectos en los alérgicos de Córdoba y provincia. Vanesa Sáiz, del Hospital Universitario Reina Sofía, recomienda la vacunación contra la alergia porque “los antistamínicos son un tratamiento paliativo”

El periodo de confinamiento hará que la primavera, pese a las altas previsiones de polen, reduzca sus efectos en los alérgicos de Córdoba y provincia

La llegada de la primavera supone un problema para los alérgicos en Córdoba. Más aún en nuestro entorno. La provincia es la peor de toda España para un ciudadano que sufra las consecuencias de una reacción alérgica al polen del olivo o a las gramíneas.

Según los expertos, la suavidad del invierno que finalizó hace unos días augura unos meses complicados para los alérgicos. Aunque las lluvias que caigan entre abril y mayo pueden ayudar a que los brotes disminuyan. Ya han aparecido, en cualquier caso, algunos. Así lo asegura en Ahora Córdoba la facultativa especialista de Alergología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba capital, Vanesa Sáiz. Quien dice que “hay ahora una polinización frente al polen del plátano de sombra en unos niveles moderados altos, y ya hay pacientes con síntomas de dificultad respiratoria fundamentalmente”.

Recomendaciones para evitar síntomas alérgicos

Por otra parte, Sáiz indica que “los niveles de polen del ciprés están bajando y todavía no hay niveles de gramíneas ni olivo”. Un detalle a tener en cuenta. Al igual que los alergólogos que recomiendan a los pacientes que se sometan al tratamiento por vacunación. La especialista del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba explica el proceso al que se pueden someter los alérgicos. “Consiste en inyecciones mensuales durante un periodo máximo de cinco años del alérgeno al que el paciente está sensibilizado con el fin de inmunizarle, reducir sus síntomas y mejorar en definitiva su calidad de vida”.

Sobre todo porque los antistamínicos no hacen milagros. “Se utilizan como tratamiento paliativo que ayudan a controlar los síntomas óculo-nasales, la rinitis acuosa, los estornudos, el picor de nariz o de ojos, y el lagrimeo”. Pero “no tratan la enfermedad”, advierte Vanesa Sáiz. Evitar fuertes síntomas, por tanto, se convierte en algo recurrente. Usar mascarillas homologadas. O limpiar en casa con aspirador. Así como realizar actividades físicas dentro de los domicilios. Estas prácticas funcionan. Aunque de manera excepcional casi dominamos ya por este confinamiento ejemplar de la ciudadanía estas prácticas. Porque la primavera, lamentablemente y de momento, no nos permite salir a la calle.