Carmen Castilla y Rosa María Calaf defienden la necesidad del feminismo para la igualdad

La secretaria general de UGT-A, Carmen Castilla, y la periodista Rosa María Calaf han defendido este jueves en Córdoba la necesidad del feminismo para lograr la igualdad real entre hombres y mujeres, con motivo de su participación en las Jornadas Feministas ‘Raíces’, organizadas por UGT-Córdoba, y a las que también ha acudido la alcaldesa de Córdoba, la socialista Isabel Ambrosio.

A este respecto y en declaraciones a los periodistas poco antes de inaugurar dichas jornadas en la sede de la Fundación para el Desarrollo de los Pueblos de Andalucía (Fudepa), Castilla ha recomendado, respecto al significado de la igualdad, “una lectura pausada del artículo 14 de la Constitución”, pues todavía “tenemos que hablar de brecha salarial, de disminución de igualdad de oportunidades, de violencia de género” o de “acoso sexual en el trabajo”, lo cual “es lamentable en pleno siglo XXI”.
Por eso hay que seguir hablando de ello, “hasta que consigamos erradicar todos estos males, qué hacen que nuestra sociedad sea menos justa, porque es menos igualitaria”, como lo demuestra que ahora “la brecha salarial este año está en un 24,3 por ciento en Andalucía”, lo que significa que “nuestros políticos no han tomado nota”, ya que esa cifra indica que la brecha salarial, no solo no ha bajado, sino que en el último año ha subido “un 0,8 por ciento”.
Ello implica que “son casi 6.000 euros menos al año” los que cobra una mujer por hacer el mismo trabajo que un hombre en Andalucía, “y eso hay que combatirlo”, añadiendo Carmen Castilla que es fundamental “que se vea otro mal endémico, el acoso sexual en el trabajo” a las mujeres, por el hecho de serlo, como lo indica “una macroencuesta de la Unión Europea (UE) con un dato demoledor, que de cada tres mujeres una confiesa haber sufrido acoso sexual” en el trabajo”, y solo lo denuncian “un 15 por ciento” de las afectadas “porque tienen miedo a la persecución y a la impunidad del agresor”.
Esto, según ha insistido la dirigente sindical, “hay que combatirlo, pero no solo desde un punto de vista moral, ético y laboral, sino que también hay que reprobarlo desde el punto de vista penal”, y la respuesta a todo ello es el feminismo, en el que “los hombres son más que necesarios”, para que así “cambiemos el mundo”, pues, además, “la no utilización del talento femenino” en Andalucía supone “un impacto del 18 por ciento” negativo en la generación de riqueza.

PERIODISTA FEMINISTA

Por su parte, la periodista Rosa María Calaf ha dicho que no esperaba que, a estas alturas, tuviera que “estar defendiendo los derechos de la mitad de la población” en un país, España, que en materia de legislación para la igualdad está “a la cabeza” a nivel mundial, pero que, en la práctica, se sitúa “hacia la mitad” respecto a su entorno europeo, porque no se ha producido aún el cambio de mentalidad preciso en la sociedad española.
Por eso, según ha argumentado, es “esencial” el papel que juegan para la “creación de un modelo social” sostenido en la igualdad, “y para luchar contra los estereotipos” respecto a las mujeres, señalando que, desgraciadamente, “en este momento gana el que desinforma mejor”, por lo que ha recomendado a los periodistas “tener muchísimo cuidado con el lenguaje y con cómo contamos las cosas”, siendo preciso, además, “insistir en algo tan básico” como que la igualdad real aún no existe.
De hecho, según ha asegurado, en los medios de comunicación “la información es muy confusa, se desvía mucho la atención de los asuntos esenciales, se desvirtúa el mensaje y al final”, sobre todo “en la televisión y en las redes”, y al final “la mujer sigue apareciendo como un objeto a desear o a poseer, y casi nunca como un sujeto a respetar”.
Calaf ve lógico que la ultraderecha haya surgido en Europa como “contrarrevolución” ante los avances en derechos e igualdad que se han logrado en los últimos años, y que aún se reclaman desde el feminismo y otros ámbitos, y entiende que su visibilización permite ahora combatir directamente actitudes que, de otra forma, se podrían camuflar.