La salida de Carmen Megías del pozo de la violencia machista”¿Por qué te extrañas de cómo te trato si siempre se lo has aguantado a tu padre?”

Carmen Megías narra en Ahora Córdoba su camino para ser feliz tras 13 años de relación tóxica. Hoy se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género

Carmen Megías

“¿Por qué te extrañas de cómo te trato si siempre se lo has aguantado a tu padre?”. Una pregunta propia de una persona con mente patriarcal basta para definir una relación de las llamadas tóxicas. Una de tantas que, por desgracia, existen en una sociedad que dice llamarse “desarrollada”. Carmen Megías tiene una historia sobrecogedora de la que ha sabido, de principio a fin, rodearse del mejor círculo para sentirse mucho más que protegida.

Su historia comienza cuando es pequeña. Recibe una educación que define como “desequilibrada”. Su padre ejercía un modo patriarcal. Su madre la sumisa. Ello le lleva a sumergirse sin oxígeno en una baja autoestima. “Los insultos, desprecios y falta de respeto eran algo común”, señala nuestra protagonista a Ahora Córdoba a través de la frialdad del teléfono dejando helado al interesado en su caso.

Carmen Megías tiene bien definido, al igual que muchas corrientes pensativas, que “los padres deben tener muy en cuenta que la educación que le dan a sus hijos repercute en su edad más adulta”. De ahí que la educación en igualdad entre mujeres y hombres sea una de las herramientas más seguras e infalibles para combatir de frente a la violencia de género.

Con el “basta ya” no acaba todo

De niña a adolescente. De inocente a enamoradiza. Carmen conoce a una persona que le conduce a una relación tóxica que duró trece años. Hasta que ella decidió dar el paso y presentar, pese a la dureza que rodea a esa meditada reflexión, una denuncia por malos tratos. No le quedó alternativa.

“Si una persona que medianamente es razonable te puede dejar libre, hay otros casos en los que no lo permiten porque hay hombres que no aceptan el basta ya”. Y ese caso fue el de su ex compañero sentimental. Agresiones verbales a compañeros de trabajo, familiares, y situaciones personales que me llevaron al juzgado.

Ahí comenzó a coger forma una cadena. Y no de favores. El Servicio de Atención a las Víctimas de Violencia de Género ayudó a Carmen Megías a quitarse la vergüenza de sentir cómo le colgaba la etiqueta de “mujer maltratada” que pone la sociedad. Y a empezar a entender el sentido del empoderamiento.

La Policía Local le asesoró para consensuar si debía poner una orden de alejamiento como finalmente hizo. Y en ese momento, con una emoción difícilmente contenida, Carmen Megías se deshace en elogios hacia la Policía Nacional y Local. “Tienen un equipo maravilloso y desarrollan una labor importantísima teniendo en cuenta que mi caso es una denuncia delicada”. Pero avisa. “Necesitan más recursos materiales y económicos para llegar a más mujeres y podernos proteger”.

En esa cadena también cuentan entidades como el Instituto Andaluz de la Mujer, la Plataforma Cordobesa contra la Violencia a las Mujeres, la Fundación Mujeres, o las administraciones públicas. Porque todo cuenta para “dar luz y voz a esas personas que lo necesitan”. La aportación humilde pero poderosa de Carmen Megías ha sido fundar una asociación llamada “Todo nace Contigo” y escribir una autobiografía en la que anima a las mujeres que sufren violencia de género a encontrar la clave para salir de un pozo indeseable. Ese del que Carmen Megías salió para encontrar, ahora sí, más aliados y referentes para acabar con esta lacra.