Claves para ahorrar para los estudios de nuestros hijos

Cuando nos convertimos en padres, nuestros hijos pasan a ser la principal prioridad y en ese sentido, sus estudios son uno de los proyectos a largo plazo que más preocupación puede causarnos por la gran inversión que representa. Sin embargo, una buena planificación financiera nos permitirá empezar desde ya a asegurar su educación.

Cumplir nuestras metas y sueños personales requiere de determinación y empeño, pero también de una buena base profesional que nos permita defendernos en un mundo tan competitivo como este. Por ello, cuando llegan hijos a nuestro plan de vida, esa planificación se vuelve indispensable si queremos darles lo mejor, en especial a nivel educativo. Su formación académica es una prioridad indiscutible para nosotros como padres, pero también es una inversión significativa que debemos tener en cuenta como parte de nuestro plan de ahorro familiar.
Debido a la globalización y a los nuevos avances tecnológicos, el mercado exige profesionales cada vez más preparados y mejor cualificados para acceder a los nuevos empleos que surgen a diario. El coste de una carrera universitaria aumenta si la universidad es privada o si queremos que nuestros hijos estudien en el extranjero, vuelve a aumentar si le añadimos el posgrado o Máster y se duplica o triplica dependiendo de la cantidad de hijos que tengamos.
Roberto Carlos García, experto financiero nos informa de que hay muchas maneras de ahorrar para la educación superior de nuestros hijos y otras tantas de planificar la inversión que representa. “Lo más aconsejable es hacerlo apenas ellos nazcan; al ser un objetivo a largo plazo, lo más inteligente es crear un plan de ahorro desde el nacimiento de nuestros hijos para poder reunir el dinero progresivamente”.

¿Cuánto deberíamos ahorrar y qué parte de nuestro patrimonio es conveniente dejarle a nuestros hijos? “Lo primero que debemos hacer es un cálculo aproximado de lo que costará la educación superior de nuestros pequeños basándonos en los precios actuales y añadiendo un porcentaje que represente la inflación sostenida en las siguientes dos décadas, que será cuando nos toque afrontar el gasto. El segundo paso es determinar cuál es el porcentaje de ahorro anual que debemos cumplir para alcanzar nuestros objetivos a largo plazo”.
Para los estudios de nuestros hijos debemos tener en cuenta varios factores según indica nuestro experto, “el coste de la matrícula, el coste de los meses si es una universidad privada; el coste del hospedaje y la manutención en caso de que realice los estudios en otra ciudad o país; los libros y el material de estudio en general y tener previsto afrontar carreras más costosas como medicina o arquitectura”. Además, en este estudio financiero personal, también debemos evaluar nuestro perfil de riesgo, “para lo que es altamente recomendable contar con la asesoría de un asesor financiero con el fin de evaluar nuestra rentabilidad y la de nuestra pareja y poder ejecutar el plan de ahorro de la manera más eficaz posible”.

Consecuencias de no planificar el futuro
Asegura García que “las consecuencias de no habernos adelantado a este momento crucial pueden ser terribles para una economía doméstica”.
Si no hemos sido previsores y  constituido un ahorro pero aún así queremos dar a nuestros hijos la mejor educación “nos veremos obligados a realizar un fuerte desembolso de hasta un 30-40% de nuestra nómina para pagar los estudios o tendremos que acudir a la posibilidad de financiación con el correspondiente endeudamiento en los años siguientes”.
Si quieren contactar con Roberto Carlos García pueden hacerlo a través del email:  [email protected]