Claves para prevenir el síndrome postvacacional

Se mantiene reanudando las actividades extralaborales, adaptando los horarios y la actividad progresivamente y haciendo ejercicio

Una madre juega con su hija en un parque de Córdoba | RAFA ALCAIDE

Con la llegada de septiembre y la incorporación al trabajo son muchos los trabajadores que se ven invadidos por una sensación de apatía comúnmente conocida como síndrome postvacacional. Según explica la psicóloga del Hospital San Juan de Dios de Córdoba, Celia González se trata, sobre todo, de un “problema de adaptación que puede prevenirse si se realiza una adecuación progresiva de los horarios habituales”. Reanudar las actividades extralaborales y se mantiene la actividad haciendo ejercicio, durante los últimos días de vacaciones.

“Para tomarse con calma la vuelta a la rutina y evitar el estrés laboral sería recomendable seguir estas pautas: programar las actividades laborales de forma gradual, empezando con las tareas más duras pero evitando grandes cargas; no llevarnos trabajo a casa, hay que saber desconectar; aprovechar los tiempos de descanso para hacer actividades agradables y dedicar tiempo a las relaciones sociales y familiares y, lo más importante, afrontar con actitud positiva la vuelta a la rutina para ayudarnos a combatir la desmotivación que supone terminar las vacaciones”, destaca Celia González

Adaptar los horarios, reanudar las actividades extralaborales y hacer ejercicio

El síndrome postvacacional es una sensación de apatía, fatiga, falta de motivación, tristeza, irritabilidad y malestar emocional general que aparece en algunas personas que se incorporan de nuevo a sus trabajos tras el periodo vacacional. Una encuesta, recientemente publicada por Lee Hetch Harrison, señala que un 41 por ciento de españoles podrían experimentar esta sensación tras el regreso a la rutina. “La vuelta al trabajo y todo lo que ello conlleva: prisas, cansancio, atascos, ruidos, rutina, presiones laborales, estrés, se hace especialmente difícil después de las vacaciones”, asegura la psicóloga.

Aunque los síntomas pueden variar según la persona, por lo general, esta sensación se caracteriza por un cuadro con criterios similares al estrés o la ansiedad, lo que puede acarrear palpitaciones, mareos y sudoraciones, angustia, mal humor, falta de motivación o apatía, trastornos de sueño, debilidad muscular, cansancio o irritabilidad excesiva. Esto puede hacer que disminuya considerablemente la calidad de vida y el rendimiento de quien lo parece.

“El síndrome postvacacional no suele durar más de dos o tres semanas y pocas son las personas que necesitan ayuda profesional para superarlo–apunta la especialista-. Todo dependerá de la intensidad y la persitencia en el tiempo de la sintomatología que la persona presente, ya que si llegara a tener cuadros de estrés agudo o sintomatología depresiva si sería necesario un apoyo psicológico”.

Celia González, psicóloga del Hospital San Juan de Dios de Córdoba