Cuidar y Curar se une a la gestión de la Residencia San Rafael de Montilla

La Fundación sanitaria y de inclusión social, que viene trabajando desde 2014, se incorpora al centro que tres fallecidos por coronavirus

Cuidar y Curar
Residencia de Mayores San Rafael de Montilla | JOAQUÍN JIMÉNEZ

La Fundación Cuidar y Curar se incorpora desde este martes “a colaborar en la gestión” del Centro Residencial San Rafael que las Hermanitas de los Ancianos Desamparados tiene en la ciudad de Montilla. Centro que ya contabiliza dos residentes y una monja fallecidos a causa del Covid-19. La Fundación gestiona centros sociosanitarios en las provincias de Ciudad Real, Jaén, Málaga, Sevilla y Cádiz. Es una fundación sanitaria y de inclusión social, que viene trabajando desde 2014.

La incorporación ahora de dicha fundación, según ha informado la misma en un comunicado difundido por la Junta de Andalucía, se lleva a cabo “a petición de la superiora provincial” de la citada congregación religiosa. Actualmente, además de incorporarse a colaborar con las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en Montilla, “para ayudar a solucionar el difícil momento por el que atraviesa el Centro San Rafael”, está colaborando con otra entidad en la provincia de Jaén en un proceso similar.

Centro Residencial San Rafael

El Centro San Rafael de Montilla acoge a 90 residentes, mayoritariamente personas independientes o válidas, “que al verse afectadas en un importante número por el Covid-19, a día de hoy precisan de una mayor intensidad de cuidados”, teniendo en cuenta, según ha señalado la fundación, que “las circunstancias de la grave crisis sanitaria que viene padeciendo España han afectado al funcionamiento ordinario del centro”.

Hasta la fecha, según ha destacado la fundación, “las religiosas y trabajadores del centro han desplegado sus mejores esfuerzos, dando lo mejor de sí mismos, prestando servicios incluso fuera de sus jornadas laborales”, por lo que Cuidar y Curar ha querido transmitir su “agradecimiento a todos ellos, por su buen hacer”.

No obstante, “la situación actual de la comunidad religiosa requiere la colaboración que hoy se inicia, para cooperar en la mejor gestión del centro mientras dure esta situación extraordinaria”.

De hecho, “tanto la congregación como la fundación entienden esta colaboración enfocada al mejor cuidado y bienestar de los residentes en estas difíciles circunstancias. Así como a la seguridad y salud laboral de cuantos profesionales los atienden en unas instalaciones que no son las de un equipamiento sanitario, sino residencial. Y se van adaptando en la medida de lo posible a las necesidades actuales del centro y sus residentes”.