Desayuno molinero para reclamar precios justos para el aceite

Cientos de agricultores se han dado cita esta mañana en el Bulevar del Gran Capitán, en una protesta organizada por la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Córdoba (UPA) en la que se ha reclamado un precio justo para este producto que llega a estar por debajo del coste de producción. En dicha concentración, los asistentes han podido disfrutar de un desayuno molinero compuesto por una tostada con aceite, y un zumo de naranja.

Hasta el Bulevar del Gran Capitán se ha trasladado, como no podía ser de otra manera, el Secretario General de UPA Córdoba, Miguel Cobos, quien ha comparecido ante los medios acompañado del presidente de la Diputación provincial,  Antonio Ruiz, para exponer las causas de dicha crisis y las medidas cuya aplicación piden los agricultores.
Por su parte, Miguel Cobos ha subrayado que el desayuno molinero sirve “para poner encima de la mesa la situación que está atravesando el sector del aceite de oliva”. Un sector de suma importancia para la provincia de Córdoba ya que “tenemos más de 350.000 hectáreas de olivar, el valor final de la producción aporta más de 800 millones de euros, genera más de 4 millones de jornales en la temporada de la recolección, y mantiene a la población en el medio rural“.

Durante esta campaña, la producción ha sido, según Cobos, “grande”, alcanzando las  “320 mil toneladas a finales de febrero“, y con previsiones de que “superaremos las 350 mil -toneladas- cuando termine el mes de marzo“. Hecho que, sin embargo,  “no es motivo para que el precio del aceite de oliva haya bajado de forma tan brusca”, ya que la producción global de aceite de oliva “ha sido inferior”.
Por tanto, según el Secretario General de UPA, esta crisis ha dejado caer a los precios hasta situarse en una media 2,30 euros por litro de aceite, hecho que se contrapone a su precio justo para el productor, que “sería de 2,80 a 3,20 euros por litro”, y  para el consumidor, que ” estaría entre los 3,50 y los 4 euros“.
Así, según Cobos, las causas serían una mezcla de varios factores, entre los cuales se encuentra el propio sector, que “no hemos hecho todavía el esfuerzo que deberíamos haber hecho por concentrar la oferta“. A ello se suman otros motivos como la falta de almacenamiento, que obliga a dar salida la aceite; la especulación en la distribución y la industria, a la que “le interesa un precio bajo del aceite”; o la poca permisividad por parte de la administraciones, como al europea, “que no nos permite, por temas de competencia, que el propio sector se autorregule“.
Las medidas que se piden, por tanto, con concentraciones como este desayuno molinero, son “medidas de autorregulación del propio sector, de almacenamiento privado, de luchar contra la venta a pérdidas y también que el proprio sector se organice, se concentre, y defienda de mejor forma un precio que, al menos, cubra los costes de producción del aceite”.