Día Internacional del Voluntariado: ejemplos de entrega y gratitud

Este jueves 5 de diciembre se celebra el Día Internacional del Voluntariado. En Córdoba, la Plataforma del Voluntariado cuenta con 67 entidades adheridas en la capital y la provincia. Eduardo y Violeta expresan los beneficios sociales y humanos que consiguen entregando su tiempo libre a hacer más feliz a quien lo necesita

Plataforma Voluntariado Córdoba
Eduardo Párraga, María Pineda y Violeta Fernández, en la sede de la Plataforma del Voluntariado de Córdoba | PABLO MANSILLA

“Ser voluntaria me aporta una felicidad increíble que no se puede expresar con palabras”. “Te hace mejor persona y te ayuda a mostrar la huella vital que tienes”. Son los contundentes mensajes de Violeta Fernández y Eduardo Párraga. Ambos son voluntarios y pertenecen a la Plataforma del Voluntariado de Córdoba. Un lugar donde lo que para unos es una excusa, para ellos es la mejor vía de escape a la rutina diaria para aportar un importante granito de arena a las diferentes actividades que organizan y desarrollan las asociaciones de Córdoba y provincia.

Hasta 67 entidades están adheridas a la Plataforma del Voluntariado de Córdoba. Y todas ellas, tal y como explica María Pineda, “se unen por la acción voluntaria aunque cada una se dedique a un campo diferente”. Ella es la coordinadora de la plataforma y conoce a la perfección lo que se cuece en el mundo de entregar tu tiempo libre a facilitar la vida de los demás.

En Andalucía hay cuantificados unas 150.000 personas voluntarias. Aunque esta cifra, tal y como asegura la propia coordinadora, “es muy difícil de cuantificar porque a veces no es muy estable”. La falta de tiempo o el nacimiento de otras inquietudes para acabar en otras asociaciones hace que este número esté en un baile permanente.

Inquietud y ganas de formarse

Para que el movimiento de esa cifra se mantenga, están personas como Eduardo Párraga. Desde 2009 conoce Acpacys. Y desde que se acercó a la asociación – a la que llegó “como pasa siempre en la vida” gracias a “un amigo o familiar que te introduce en este tipo de colectivos” – empecé a interesarme y me abrió los ojos para poder ayudar a personas que tenían verdaderos problemas tanto motrices como intelectuales”.

Ese punto le dio la suficiente visión para “aportar mi granito de arena en una labor muy grande”. Su testimonio se complementa con una indudable invitación a la sociedad a que pruebe la experiencia del voluntariado un día. Al menos una primera toma de contacto. “Le diría a cualquier persona que se llegue a cualquier asociación a interesarse por cualquier actividad que hay, y que sea inquieta porque hay mucha formación y profesionales que hacen falta y que ayudan a la formación”.

El voluntariado, una gran opción para evadirse de la rutina

La clave es sentirse útil. Convencerse de ello. Y eso es lo que le ocurrió hace cinco años a Violeta Fernández. Su labor en la Fundación Prodean se basa en acudir los lunes y los martes al Hospital Reina Sofía. El primer día de la semana se dedica a tratar de hacer más llevadera la estancia de los niños con ayuda de los juguetes, juegos y consolas. Y los martes clases extraescolares de apoyo.

Su tarea tiene una respuesta tierna, bonita y llena de valor. “Cuando un niño te sonríe, cuando te da las gracias porque estás jugando con él, cómo evolucionan y aprenden un poco más en el apoyo extraescolar”. Todo ello tiene un resultado increíble, de los que te hacen sentir una gran herramienta en una sociedad “poco solidaria” a veces en algunas cosas.

“La sensación es muy satisfactoria y gratificante porque te aporta vitalidad, alegría y te impulsa a seguir viviendo”. Hay muchísimas asociaciones y entidades que necesitan voluntariado para poder seguir ejerciendo sus aportaciones al resto de la sociedad. Por eso “animo a que lo pruebe una vez y luego seguro que se engancha por lo bonito que es”.

La Plataforma del Voluntariado de Córdoba ofrece todas esas capacidades y herramientas formativas para que cualquier persona haga suyo el mensaje de “siempre hacen falta voluntarios”. El estrés, la rutina, las cosas que tenemos en nuestro día a día encuentran en el voluntariado ese aire fresco de hacer algo diferente.

“Nos engrandece como personas y buscar tiempo para ayudar siempre aporta”, concluye María Pineda haciendo lo que procede. Invitarnos a todos a vivir una experiencia vital preciosa.