Diagnóstico socio-económico en Las Palmeras que marca el camino

En el proyecto colaboran Loyola, la Fundación Cajasur, y la Asociación Vecinal Unión y Esperanza de Las Palmeras. La inseguridad, el desempleo y la baja renta son los problemas

Las Palmeras ocupó en 2018 el quinto lugar a nivel nacional en cuanto a pobreza en el estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística. Siendo uno de los barrios más pobres de Córdoba, su situación actual es más que delicada. Indicios de rotura en la cohesión social, degradación del entorno urbano y paisajístico, niveles de renta y empleabilidad exiguos o un alarmante índice de abandono escolar son sólo algunos de los problemas con los que conviven día a día los vecinos y vecinas de la zona.  Estos datos son las consecuencias del diagnóstico socio-económico que Loyola Andalucía, la Fundación Cajasur y la Asociación Vecinal Unión y Esperanza Sur de las Palmera (AVUYEP) han realizado conjuntamente en el barrio.

Sin embargo, también hay esperanza. El mismo estudio concluye que los propios vecinos y vecinas Las Palmeras muestran mayoritariamente su vínculo con el barrio. Igualmente, son cada vez más las asociaciones y organizaciones que trabajan diariamente para su crecimiento. En definitiva, Las Palmeras es un barrio joven y con problemas que está decidido a desarrollarse de una vez por todas.

Dicho diagnóstico ha sido presentado esta mañana en la Universidad Loyola Andalucía. Al acto, han acudido el rector de la Universidad Loyola Andalucía, Gabriel Pérez Alcalá; el director de la Fundación CajaSur, Ángel Cañadilla; así como el presidente y vicepresidente de AVUYEP, Luis Maya y Antonio Fernández, acompañados de vecinos y vecinas del barrio.

El diagnóstico

Al igual que el Plan Integral de Palmeras (PIP), este diagnóstico ha sido ejecutado, en parte, por vecinos y vecinas del barrio. En total, hasta 12 ciudadanos de las Palmeras han co-liderado y llevado a cabo el proceso de encuestado. Gracias a su labor, más efectiva que si la realizasen personas ajenas al barrio, se ha podido recopilar la información necesaria para el estudio. Dichos participantes, 6 mujeres y 6 hombres, superaron incluso un curso de formación de encuestadores en Loyola, prueba de su compromiso con el estudio y su barrio.

En primer lugar, se establecieron como ejes centrales la situación socio-económica del barrio y sus características socio-demográficas. Igualmente, se ha puesto interés en la situación laboral de los vecinos y vecinas, así como su capital formativo. Tras haber recabado los datos, fruto de la realización de 396 encuestas, los investigadores de Loyola pudieron llevar a cabo el análisis necesario.

Diagnóstico socio-económico en Las Palmeras

Los resultados

Las conclusiones que presenta el diagnostico son desgarradores y esperanzadores a partes iguales, especialmente a nivel socio-económico. En primer lugar, la multiculturalidad de Las Palmeras es evidente. Castellanos (60%), Gitanos (19%), Quinquilleros (15%) y Mestizos (4%) conforman los cerca de 3.000 persona que viven en el barrio.

Ciudadanos que, sin embargo, no se muestran orgullosos, actualmente, de Las Palmeras. En este sentido, más del 70% de la población del barrio se muestra poco o nada satisfecha de vivir en él. Tan sólo el 13% si muestra su orgullo. La parte desgarradora del diagnóstico deviene de las previsiones que vecinos y vecinas de Las Palmeras tienen con respecto al futuro del barrio. Aquí, más del 80% de los ciudadanos de la zona creen que el barrio seguirá igual, o empeorará.

Una percepción que se hace efectiva cuando se les pregunta sobre su voluntad de permanecer, o no, en el barrio. De permanecer la situación actual, cerca del 90% de los vecinos y vecinas del barrio se marcharían. De cambiar, sería el 70% de la población el que preferiría quedarse, lo que muestra el amor de la ciudadanía por el barrio, aunque debería producirse un importante cambio de rumbo. Problemas como la inseguridad, la mala convivencia vecinal, la falta de cuidados, de servicios  o la ubicación, han llevado a la ciudadanía de Las Palmera a una actitud muy pesimista sobre el barrio.

Así, este diagnóstico no debe servir sino de base para impulsar en Las Palmeras el PIP definitivamente. Medidas en materia de educación o de formación profesional son los pilares principales en los que sustentar el crecimiento de Las Palmeras. Por ello, vecinos y vecinas claman a las administraciones por una colaboración que les permitan dejar de ser un barrio marginado, y poder cambiar su propia opinión sobre su hogar.