El justo llamamiento al civismo de Cisco García

Cisco García, que se prepara para Tokio 2020, lamenta la mala práctica de los conductores sin problemas de movilidad que aparcan su vehículo en plazas reservadas para personas con discapacidad

El dramaturgo franco-rumano Eugène Ionesco dijo una vez: “Las ideologías nos separan, los sueños y la angustia nos unen”. Pues bien, esa mezcla de sueños y angustia es la que, en muchas ocasiones, debe remover conciencias. Eso mismo le ocurre a Cisco García.

Cisco García

 

El tenista cordobés en silla de ruedas ha lidiado, al igual que otras personas que están en su misma situación, con hechos como el de no poder aparcar su vehículo en una plaza reservada para personas con discapacidad.

“Lo que más me costaba al principio en silla es que me ofrecieran ayuda que no necesitas”. Este gesto de buen corazón reconocido por el propio García queda en un segundo plano cuando, con total naturalidad, señala experiencias. “Ha habido gente que me ha ofrecido ayuda cuando ha aparcado su coche en espacios reservados para minusválidos”, relata.

Piénselo por un momento. ¿Se ha puesto usted alguna vez en el lugar de las personas que tienen algún problema de movilidad? Por desgracia, Cisco García ha visto con sus propios ojos y en su propio club cómo no podía aparcar su coche en una plaza reservada para minusválidos. Todos lo hemos hecho. Pero que la razón sea por buscar la sombra es, cuanto menos, negativo para el avance de la sociedad.

Curiosamente, el cordobés está preparándose para intentar estar el año que viene en los Juegos Paralímpicos de Tokio. Viajará a Japón, un país conocido por la educación de sus ciudadanos, por la amabilidad de sus gentes, por la inocencia que desprende el pueblo nipón… En cambio, en España corren los mismos tiempos aunque la conciencia de algunos caiga como una losa. “Yo creo que falta civismo”, considera el cordobés.

Una causa con la que está igual de implicado que con sus entrenamientos. Cisco García dedica cinco horas diarias al tenis. Deporte que junto al snowboard – el que practicaba cuando tuvo el accidente que cambió su vida – es su pasión. Aunque para pasiones, las que vienen en camino. Porque Cisco y Raquel – su mujer – van a ser papás el año que viene. ¡Toda la suerte del mundo, Cisco!