El Real Club de Campo de Córdoba: Golf en un entorno único

El Real Club de Campo de Córdoba afronta una nueva etapa en su Consejo de Administración con la ambición y el reto de atraer un mayor número de socios

 

Pinos, alcornoques, encinas. Pasear por un precioso paraje cinegético donde la flora y la fauna embellecen el entorno te acaba atrapando. Hay disciplinas deportivas que, como todas, tienen su gancho. Pero, ¿cuál es el del golf? Nos desplazamos a Los Villares, en plena Sierra Morena, para adentrarnos en el Real Club de Campo de Córdoba. Y ahí nos dan la respuesta.

Antonio Granados es el presidente de la sociedad deportiva de la entidad. Bajo una sombra acogedora y apariencia formidable, señala que el golf es un deporte que se puede practicar en familia. “¿En qué deporte puede jugar un nieto con su abuelo o puedes jugar cuatro horas en el campo con tus amigos charlando?” Bienvenido al maravilloso mundo del golf.

Su nacimiento

El Real Club de Campo de Córdoba nació en el año 1976 gracias al empeño que le pusieron varios cordobeses aficionados a este deporte de origen británico. Desde su fundación ha pasado por muchas etapas.

Real Club de Campo Córdoba
Uno de los salones del Real Club de Campo de Córdoba | Foto: RAFA ALCAIDE

En 1985, el Real Círculo de la Amistad gestionaba las instalaciones. Pero la escasez de socios y la dificultad para mantener el campo propiciaron que un grupo de cordobeses aunase esfuerzos para adquirirlo.

La pasión por el swing, por compartir unos golpes entre amigos, y por disfrutar del tiempo libre en plena naturaleza han conducido al Real Club de Campo de Córdoba a un reciente cambio en su cúpula directiva. Cuenta con alrededor de medio millar de socios, cifra que quieren aumentar. Porque es hora de ir quitando la etiqueta de “elitista” al golf, porque “eso es una cosa que no se corresponde ya para nada con la realidad”. Una opinión que vierte – y con razón – María del Mar Romero. Ella es la nueva presidenta del Consejo de Administración del Real Club de Campo de Córdoba. Porque los tiempos han cambiado.

Acercamiento del club a Córdoba

El campo de golf es el principal baluarte deportivo del club. Tiene 18 hoyos, un diseño único en toda la provincia, y su recorrido discurre serpenteando a través de árboles, arroyos, vaguadas, montes y un lago central.

Aunque el mayor atractivo del recorrido es el contacto que el jugador tiene con la propia naturaleza. El campo (de sierra, técnico y no muy largo) es uno de los mejores de España. Se encuentra en un espacio protegido y todos los hoyos tienen características distintas. Todo ello distribuido en 70 hectáreas en las que no es difícil escuchar la berrea de los ciervos a unos metros de cualquier calle del campo de juego. Detalles propios de contar con una instalación deportiva de estas características en plena Sierra Morena. Y poco conocidos.

Real Club de Campo de Córdoba
Un jugador golpea una bola en el Real Club de Campo de Córdoba | Foto: RAFA ALCAIDE

Porque uno de los objetivos del nuevo Consejo de Administración es acercar de una manera especial y directa el Real Club de Campo de Córdoba a la ciudadanía de la capital y de la provincia. El club, a lo largo de su historia, se ha identificado con el golf como deporte rey. Pero su oferta deportiva ofrece mucho más como para que en las últimas décadas “las instalaciones están infrautilizadas”. Es la opinión de Antonio Granados, porque María del Mar Romero asegura que “es una pena que este campo no lo conozcan más los cordobeses y no se disfrute más”.

Instalaciones

Tenis, pádel, piscina, gimnasio, guardería, y hasta un parque infantil. 2.600 metros cuadrados destinados a satisfacer todas las necesidades propias de socios y visitantes. Amplios salones, salas de reuniones, exposiciones, y servicio de restauración. Todo para que este lugar se convierta en su segunda casa. Porque las dos máximas cabezas visibles de la directiva del Real Club de Campo de Córdoba han pasado la etapa más bonita de sus vidas en este bonito entorno de la ciudad: la de ver a sus hijos crecer.

Porque en este lugar ya están brotando varios talentos gracias a su academia. La escuela infantil de golf ya aportan campeones de Andalucía en distintas categorías. Pero antes de llegar a triunfar, antes de que el golfista descubra ese lado envolvente del golf, hay que bautizarse.

Real Club de Campo de Córdoba
Aspecto que presenta el vestuario femenino del Real Club de Campo de Córdoba | Foto: RAFA ALCAIDE

El bautismo del golf – el cual ofrecen de forma gratuita – consiste en mantener la primera toma de contacto con los palos. Practicar la posición para el golpeo. Una especie de ritual que deja hasta sus anécdotas. Antonio Granados y su mujer acabaron enamorados del golf después del bautismo. En la actualidad, esta familia enfoca las vacaciones de verano junto a su hija en entornos donde haya campos de golf para jugar.

Equipo humano

En el Real Club de Campo de Córdoba trabaja un gran elenco de profesionales al servicio de los socios. Y de los futuros socios para que todo esté en perfectas condiciones. Francisco Javier Fernández encabeza desde hace apenas un mes un equipo humano como director gerente en el que hay distintas figuras. Una de las más importantes es el caddie master.

Es la carta de presentación en el mundo del golf. Se encarga de dar la salida, repartir los buggies, y es en definitiva el primer lugar por el que tiene que pasar todo jugador. Por otro lado están los monitores. Todos hacen posible que, unidos los esfuerzos, haya un trabajo que se ve a todas luces a diario.

Real Club de Campo de Córdoba
Francisco Javier Fernández, María del Mar Romero y Antonio Granados | Foto: RAFA ALCAIDE

El entorno en el que se puede jugar al golf es ideal. Pero para practicarlo tiene que organizarse. Hacer un hueco en su agenda. Una vuelta al golf puede durar entre cuatro y cinco horas. Mucho tiempo si se trata de dedicar parte de su tiempo libre de fin de semana. Pero “hay tiempo para todo”. De hecho, el presidente de la sociedad deportiva del Real Club de Campo de Córdoba está convencido de que “si vienen diez personas a probar, ocho se quedan con nosotros”. Es un buen dato. De hecho, dan ganas de volver. Y más si cabe cuando te acogen como en tu casa.