Emotiva celebración de “La Paz, los sentidos de la Fe” con invidentes de la ONCE

La Hermandad de la Paz organiza esta singular actividad dentro de los actos de la Coronación Pontificia de esta imagen mariana

La Hermandad de la Paz organiza esta singular actividad dentro de los actos de la Coronación Pontificia de esta imagen mariana

La hermandad de Ntro. P. Jesús de la Humildad y Paciencia y María Stma. de la Paz y Esperanza, en colaboración con la Fundación ONCE, celebró este sábado un emotivo acto bajo el lema «La Paz, los sentidos de la Fe».

Dicha actividad se enmarca en los actos que dicha cofradía ha preparado para la celebración de la próxima coronación pontifica de su titular mariana y tuvo lugar en la iglesia conventual del Santo Ángel en la plaza de Capuchinos.

En este recinto sagrado, tres decenas de socios de la citada organización, con diferentes problemas visuales, realizaron un recorrido por diferentes piezas que componen el ajuar de la Virgen, para estimular el resto de sentidos en una experiencia más que novedosa para ellos.

De este modo, la hermandad de Capuchinos ha hecho partícipe a diversos estamentos de la sociedad, en este caso a discapacitados visuales, que tienen más dificultad poder acceder al sentimiento que conlleva un hito así.

Saya mariana

Este singular itinerario comenzó palpando una saya de la Virgen de la Paz donde los participantes fueron recorriendo con sus dedos el bordado en seda, reconociendo las figuras ornamentales y el jarrón.

Diferenciaban las coronas de las flores y estas de otros objetos que sobresalían. Eran capaces de adivinar el tejido a través del tacto, dibujando en su mente el objeto que sentían a través de sus manos.

Asimismo, los miembros de la Fundación ONCE también adivinaron los distintos detalles del llamador de la Paz y Esperanza. Gracias a su acertada “puntería” señalaron una paloma como componente del martillo al igual que también fueron desgranando todos los detalles de la primera diadema que la Virgen llevó en la década de los cuarenta.

El final del recorrido acabó con el precioso broche de la Virgen de la Paz y Esperanza. El delgado y suave rostro contrastaba con el áspero bordado de la saya que la vestía. También acariciaron las manos: en una, una rama de olivo; en la otra, un rosario. Una auténtica experiencia de fe a través de los sentidos.