Estas son las claves para prevenir las enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte en el planeta

Este domingo, 29 de septiembre, se conmemora el Día Mundial del Corazón. Las enfermedades cardiovasculares causan la muerte de 18 millones de personas cada año. Conocemos cómo prevenirlas con una eminencia, Manuel Anguita Sánchez

Cada 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón. Una fecha fijada por la Federación Mundial del Corazón, con el apoyo de la OMS y la UNESCO. Este día se celebran multitud de actos para concienciear a la población mundial de las enfermedades cardiovasculares, su prevención y su tratamiento. Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en los países occidentales incluido España (18 millones al año), a pesar de que en la población hay un mayor grado de alarma ante el cáncer o las enfermedades neurodegenerativas. Las estadísticas hablan que en unos años podrían llegar a causar la muerte a 23 millones de personas.

Las cifras del INE (Instituto Nacional de Estadística) reflejan en nuestro país que, año tras año, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa general de muerte en España y sobre todo en las mujeres. Hablamos Manuel Anguita Sánchez, Jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Quirónsalud Córdoba, sobre cómo prevenirlas.

Manuel Anguita Sánchez, Jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Quirónsalud Córdoba | RAFA ALCAIDE

¿Cómo se pueden prevenir las enfermedades cardiovasculares?

“Se le puede poner remedio a la gran mayoría de las enfermedades cardiovasculares. Es decir, se pueden prevenir. Es cierto que se ha conseguido reducir la mortalidad de muchas enfermedades cardiovasculares, sobre todo, del infarto de miocardio. Pero lo importante sería prevenir, evitar que se produjeran y eso se puede hacer en un gran número de casos. Es verdad que hay factores genéticos sobre los que de momento no podemos actuar pero en la gran mayoría de factores cardiovasculares, los factores que aumentan el riesgo de que se produzcan, son ambientales. Los clásicos factores de riesgo: el tabaquismo, el sendentarismo, la obesidad y los factores que se asocian con ellos como son la diabetes, las cifras altas de colesterol y la hipertensión arterial”.

¿Cuál es la idea ideal para cuidar de nuestro corazón?

“La verdad que la dieta ideal, no solamente la dieta cardiosaludable si no la dieta saludable en general, se ha demostrado y existen evidencias en varios ensayos clínicos muy bien diseñados que, con una dieta mediterránea típica se consigue reducir la incidencia y la mortalidad de vida a problemas cardiovasculares. Son datos científicos muy objetivos basados en una evidencia muy potente para recomendar eso. Hay que evitar el exceso de sal, el exceso de alcohol, las grasas de origen animal que sean demasiado ricos en grasas saturadas. Además de algunas grasas de origen vegetal como las que se utilizan en la bollería: aceite de palma, aceite de coco, etc. Si se recomienda tomar grasas vegetales insaturadas como nuestra apreciado AOVE, que incluso es superior a otros tipos de aceites vegetales y cereales. No se debe comer demasiado, es decir, limitar el número de calorías para no engordar y tener obesidad, que es un grave problema”.

Claves para un saludo estilo de vida

“No solamente lo que comemos influye en nuestra salud si no la forma en la que comemos, dónde se come y cómo disfrutamos de lo que comemos. El estilo de vida que tenemos en nuestro país donde comemos al aire libre, estableciendo relaciones sociales, reflejan en las últimas estadísticas de la OCDE y la Organización Mundial de la Salud indican que la tasa de mortalidad en España es la segunda más baja del mundo y la primera más baja en Europa. Los siguientes países que siguen en esa lista a España son los de la cuenca Mediterránea (Italia, Grecia y Malta). Lo cual quiere decir que este tipo de dieta y estilo de vida son muy saludables”.

Manuel Anguita Sánchez, Presidente de la Asociación Española de Cardiología

Concienciación de la población

“Creo que la población sí está concienciada y sabe la gravedad de las enfermedades cardiovasculares. Por una parte, el nivel de concienciación es variable dependiendo del nivel socio-cultural y económico de la población y, también, porque hay a veces que aunque tú sepas lo que hay que hacer, por ejemplo con el tema de la alimentación y el ejercicio, hay elementos que son más caros que otros. Entonces, claro, hay un factor social y económico que además se perpetúa porque también es un factor educacional que influye de los padres sobre los hijos y que hacen que esos malos hábitos no se combatan tanto como deberían combatirse. Eso al final lleva a iniquidad”.

¿Tiene sentido que los alimentos más beneficios para la salud sean más caros que los perjudiciales?

“La verdad que esa es un pregunta muy interesante que no tiene una fácil solución. Es más, diría que tiene una solución difícil pero creo que sí se pueden hacer cosas. De hecho, hay ejemplos como ocurrió con la Ley Antitabaco y como ahora se está empezando a hacer con la normativa para intentar reducir la cantidad de grasas trans que existen en los elementos precocinados. Se habla y es cierto que tampoco se puede prohibir todo. Lo ideal sería educar y convencer a la población de que deben de hacer lo bueno. Los médicos y la sociedad científica hacemos unas recomendaciones e intentamos llegar a la mayoría de gente posible. Pero llega un momento en que la responsabilidad sobre la normativa y legislación es de los políticos. Tienen que mojarse en eso. Es verdad que hay intereses económicos de las grandes multinacionales que tienen mucho poder pero las autoridades, siguiendo la evidencia científica y de prevención, deberían legislar cosas tan sencillas, entre comillas, que no tendrían ningún grado de contestación social. Por ejemplo con el tema de la comida basura en los colegios donde se debería prohibir que entraran en los centros. También debería prohibirse la venta de los zumos hipercalóricos. Eso es una responsabilidad que tienen los políticos igual que el de promover el ejercicio físico en los colegios. En resumen hay que luchar contra esa competencia desleal que suponen ese tipo de alimentos más baratos y más nocivos.”