Escuelas de Verano, salud para el tiempo libre de los menores en vacaciones

Cada año, miles de menores de Córdoba acuden a las Escuelas de Verano que, de la mano de Adsam y Ayuntamiento, sacan los mejores frutos a su tiempo libre

Llega el verano, y con él, horas y horas de tiempo libre para los chicos y chicas de Córdoba que ya disfrutan de sus vacaciones. Tiempo libre que, en muchos casos, es un arma de doble filo que trae de cabeza a padres y madres que deben conciliar el cuidado de sus primogénitos con su jornada laboral.

Una situación más complicada si cabe en las zonas más deprimidas de la ciudad, como Palmeras, Moreras o Sector Sur, en las que, por diferentes factores, los menores corren el peligro de experimentar los hábitos y actividades menos saludables.

Precisamente de dicha situación crítica nacen, en 1998, las Escuelas de Verano municipales. Escuelas cuya organización ha sido responsabilidad, desde ese momento de la Asociación para la Defensa Social de Adolescentes y Menores (Adsam). Una labor que la entidad desarrollado con éxito, lo que justifica las 21 ediciones que llevan a sus espaldas.

Adsam, casi 40 años velando por los menores

Por ello, nos trasladamos a la sede de la asociación. Allí nos espera Marisa Muñoz, Psicopedagoga de Adsam, y también coordinadora de la Escuela de Verano. Sobre la entidad, esta surge en 1981 como “una idea de un grupo de profesionales ligados al trabajo con menores, especialmente en zonas preferentes”. Según Marisa, quienes impulsaron Adsam lo hicieron como respuesta a la “necesidad de crear una asociación para trabajar con esos menores”. Especialmente, concreta, “en el ámbito del trabajo de calle, de los espacios abiertos y del ocio”.

Tras casi 40 años de actividad, Adsam ya se ha consolidado como una de las asociaciones referencia en el trato con menores. Ya en 1986, la entidad fue declarada de utilidad pública. Desde ese momento, según la coordinadora, “trabajamos con menores mediante proyectos de intervención”. Además, también está entre las atribuciones de la asociación el trabajo en prevención en las zonas conocidas como preferentes: Sector Sur, Palmeras, y Moreras.  A ello se suma la labor de los profesionales de la entidad en casos como menores con medidas judiciales o chicos y chicas que conviven en pisos de protección de menores.

Tal diversidad de actuaciones tanto en prevención como en intervención con menores han llevado a la asociación a posicionarse como la mejor indicada para el desarrollo de las Escuelas de Verano.

Desde 1998, detrás de las Escuelas de Verano

Las Escuelas de Verano surgen en 1998 como un recurso cuya explotación se centra en las entonces zonas preferentes Fuensanta, Sector Sur, Moreras y Palmeras. Desde ese momento, las actividades, en las que han colaborado siempre Ayuntamiento de Córdoba y Adsam, se han extendido al resto de la ciudad. Pese a que dicha colaboración encuentra, en la actividad del comedor, una ayuda de la Junta de Andalucía; el total de la financiación corre a cargo de las arcas municipales.

Así, dichas experiencias “piloto” se han convertido hoy en un programa que abarca un total de 11 zonas de Córdoba: 8 en la capital y 3 en Alcolea, Higuerón y Villarubia.

Para Marisa, la importancia de las Escuelas de Verano es vital. En este sentido, la psicopedagoga destaca la posibilidad que brindan para “trabajar elementos educativos, culturales y lúdicos de gran interés”. Labor que se une, además, a la conciliación familiar. Todo ello supone, “una gran cantidad de motivos que dan lugar a que se sigan haciendo”.

En la actual edición del proyecto, Adsam ha incorporado un total de 138 profesionales para le monitoraje de las escuelas. Personal al que se ha sumado un grupo de voluntarios que, tal y como explica la coordinadora, “suelen ser menores que trabajamos durante el invierno con otros programas, y que durante el verano le damos la opción de participar como voluntarios”.

La importancia de ocupar el tiempo libre de los menores

Escuelas de Verano
Alumnos de la Escuela de Verano San Juan de la Cruz, durante una actividad | ESCUELA DE VERANO SAN JUAN DE LA CRUZ

En esta edición, Adsam trabaja en las Escuelas de Verano con aproximadamente 1.600 menores de 4 a 16 años de edad.

De ellos, según explica la coordinadora, un 60 por ciento – unos 960 – son menores que, por su situación de vulnerabilidad, participaban ya en programas sociales de la misma delegación. Así, un punto importante de la labor del proyecto pasa por brindar una experiencia enriquecedora a aquellos menores que, por ejemplo, se encuentran en programas de prevención de adicciones o conductas asociales.

De hecho, menores que trabaja la propia asociación acuden a las escuelas, donde pueden disfrutar de actividades de todo tipo al tiempo que se cultivan en valores.

En este sentido, Marisa detalla que el objetivo principal es trabajar con los menores, especialmente, en aquellas zonas “en las que no se oferta ninguna actividad donde los menores puedan desarrollarse”.

A partir de ahí, las actividades de las escuelas de verano son lúdicas y recreativas, como no podía ser de otra manera; pero también cultivadoras y educativas. Buen ejemplo de ello es el programa  ‘A Tu Salud 2019’, el cual “pretende trabajar habilidades sociales y personales para la prevención de las adicciones y el cyberbullying”. Ciertos elementos, explica Marisa, “que van más allá de entretenerlos”.

Las zonas preferentes: Palmeras, Moreras y Sector Sur

De las 11 Escuelas de Verano en las que Adsam trabaja, Marisa pone en relieve las ubicadas en las zonas preferentes. Estas zonas abarcan a Palmeras, Moreras y Sector Sur. Zonas en las que el nivel de renta es bajo y el nivel de conflictividad, elevado.

Es allí, según la coordinadora, donde las actividades “tienen un punto más añadido de necesidad”. Allí, se saca a los menores de los ámbitos más peligrosos para ocupar su tiempo con actividades culturales en entornos como colegios o centros cívicos.

La Escuela de Verano en el Sector Sur

Escuelas de Verano
Alumnos de la Escuela de Verano San Juan de la Cruz, durante una actividad | ESCUELA DE VERANO SAN JUAN DE LA CRUZ

Precisamente, visitamos una de esas Escuelas de Verano. Acudimos al colegio San Juan de la Cruz, ubicado en el Sector Sur, donde los más pequeños se encuentran en mitad de una clase de cocina.

No hay muchos menores, la mayoría de quienes acuden al colegio en verano han ido a la piscina como una de las múltiples actividades que se les tienen programadas. Acompañando a los monitores que cuidan de los menores está Juana Guerrero, la responsable de la Escuela de Verano en la zona Sur, quien nos explica la labor que allí se lleva a cabo.

Una Escuela de Verano, la del Sector Sur, a la que acuden un total de 153 menores. Asistentes que se encuentran divididos en dos ubicaciones diferentes. Los menores de 12 años, explica Juana, acuden al colegio San Juan de la Cruz; los mayores, hasta los 16, acuden al Centro de Servicios sociales Comunitarios.

Las clases de cocina en las que participan los pequeños de la escuela sólo son una de las múltiples actividades que allí se desarrollan. “A lo largo del día intentamos crear un banco de recursos variados para que el aburrimiento no rija la cotidianeidad de la escuela”, declara.

Actividades que abarcan diferentes ámbitos. Así, Juana detalla que “tenemos actividades deportivas, cooperativas, talleres de cocina, de manualidades o de juego libre”. En el caso de los más mayores, estos cuentan, además, con una psicóloga con la que pueden trabajar sus habilidades sociales.

Pese a todo, Juana se muestra como una “entusiasta” de las Escuelas de Verano. Con una sonrisa, la monitora no duda en afirmar lo emocionante que llega a ser “tener la oportunidad de ver diariamente esas sonrisas, compartir con ellos primeras experiencias, que asistan a salidas a la nunca habían ido o verlos como hacen nuevos amigos y amigas”.