Fepamic reabre sus centros de día tras el estado de alarma por covid-19

“Al menos, el 90 por ciento de los usuarios que asistían a los centros antes de la crisis sanitaria volverán a sus rutinas y terapias”

 

Las cuatro unidades de estancia diurna de la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Córdoba (Fepamic) han vuelto a recibir a sus usuarios este pasado lunes después de más de tres meses cerradas por motivo del estado de alarma provocado por la pandemia del coronavirus.

Así lo ha indicado Fepamic en una nota en la que ha detallado que “tanto usuarios como trabajadores han mostrado su emoción en el reencuentro”. La incorporación será de forma gradual y la dirección de la entidad prevé que, “al menos, el 90 por ciento de los usuarios que asistían a los centros antes de la crisis sanitaria volverán a sus rutinas y terapias”.

Para afrontar esta nueva normalidad, Fepamic ha reorganizado las salas de atención a sus usuarios para guardar la distancia de seguridad y no superar el aforo permitido en sus cuatro unidades de estancia diurna (tres para personas con discapacidad en Córdoba, Lucena y Fernán Núñez y el centro de mayores Azahara).

También se formarán grupos de usuarios para la utilización de estas salas y la asistencia a talleres, cada grupo será atendido preferentemente por los mismos trabajadores. Asimismo, se han reestructurado los turnos de desayuno y almuerzo.

La responsable de la unidad de estancia diurna de Córdoba, María del Mar Torres, ha señalado que el objetivo es seguir la misma rutina de actividades que antes de la crisis sanitaria. “Aunque hemos modificado la composición de los grupos de trabajo y las estancias donde se realizan, seguiremos promoviendo las relaciones interpersonales, tan mermadas en este confinamiento, pero con las medidas de seguridad establecidas”, ha subrayado. Asimismo, se reforzará la rehabilitación y la terapia ocupacional “para responder a la necesidad de estimulación física”.

La labor diaria de los centros se ha adaptado para garantizar la salud de todos, “pero eso no significa que perdamos nuestra esencia, nuestra alegría y nuestras ganas de darlo todo”, ha puntualizado María del Mar Torres.

En cuanto a los protocolos de prevención y seguridad de los trabajadores, ha explicado que los equipos de protección individual (EPI) “siempre han formado parte de nuestro trabajo, pero se han incorporado el uso obligatorio de mascarillas, pantallas, batas impermeables, gel hidroalcohólico”.

“La coordinación y la colaboración entre los diferentes profesionales es esencial para la puesta en marcha de nuestros centros, ya que hoy más que nunca tenemos que sumar a la hora de trabajar y apoyarnos para conseguir los objetivos propuestos, ha valorado.

Es necesario promover el trabajo en equipo ya que los protocolos que vamos a seguir exigen estar “más unidos que nunca”, en opinión de Torres, que ha puesto de manifiesto que “lo más importante es que hay ganas e ilusión por retomar nuestra labor”.

Por su parte, las familias y usuarios han mantenido un estrecho contacto con los centros durante estos meses y transmiten muchas ganas de comenzar, pues, a pesar del temor al contagio, “hay mucha ilusión por retomar sus terapias y estar con sus compañeros.

Los centros de día intensifican mucho las relaciones, por lo que terminan siendo una parte importante de las vidas de nuestros usuarios y de las de los propios trabajadores, somos una gran familia y, como en toda familia, hay ganas de estar cerca”, ha afirmado Torres.

CONFINAMIENTO

El confinamiento y el cierre de los centros “no han mermado ni debilitado” las relaciones entre los profesionales y los usuarios, pues según ha detallado María del Mar Torres, “las relaciones tanto con usuarios como con sus familiares se han intensificado. Las llamadas de teléfono, los whatsapp y los videos nos han enseñado otra forma de relacionarnos sintiéndonos cerca en la distancia y añorando volver a la normalidad”.

Durante estos meses se ha realizado un seguimiento constante por parte de fisioterapia, atención psicológica, terapia ocupacional, logopedia y de los cuidadores y auxiliares.

“Los intercambios telefónicos tenían algo en común independientemente del técnico que los realizara, lo importante es que nuestros usuarios y familiares sintieran que no estaban solos, que, aunque no pudiéramos estar en el centro, nos sintieran cerca, sintieran nuestro apoyo, nuestro calor y nuestras ganas de volver”, ha remarcado Torres.

Además, durante estos meses los usuarios han recibido indicaciones específicas para sus patologías a través de vídeos de sus fisioterapeutas para realizar movilizaciones de miembros superiores e inferiores y vídeos de terapia ocupacional o logopedia.

Desde terapia ocupacional y logopedia se ha realizado un seguimiento cognitivo mediante fichas. “Pero no solo hemos enviado vídeos para la estimulación del cuerpo y de la mente, les hemos hecho llegar un montón de vídeos con mensajes de ánimo y positivos”, ha apostillado la responsable del centro.