Paseo por las calles de Córdoba de la mano del Grupo Cántico

Este “paseo literario” organizado por el Centro Andaluz de las Letras arrancó de la casa donde nació el miembro del Grupo Cántico, Pablo García Baena

Este “paseo literario” organizado por el Centro Andaluz de las Letras arrancó de la casa donde nació el miembro del Grupo Cántico, Pablo García Baena

Organizado por el Centro Andaluz de las Artes ayer se celebró un paseo por algunas de las calles de nuestra ciudad por las que transcurrió gran parte de la vida de algunos destacados componentes del Grupo Cántico.

Esta iniciativa se enmarca en el programa de paseos literarios que el CAL ha puesto en marcha en el conjunto de Andalucía. Es el primero de ellos que se celebra en nuestra provincia.

Este singular recorrido arrancó ante la fachada de la casa donde vio la luz el insigne poeta cordobés Pablo García Baena, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1984. Su poema Alma Feliz fue, en esta ocasión, el elegido para dar el pistoletazo de salida a esta emotiva travesía.

Itinerario sentimental

El paseo estuvo dirigido por el escritor cordobés Salvador Gutiérrez Solís al que acompañaron familiares de García Baena y la directora del Centro Andaluz de las Letras, Eva Díaz Pérez.

Gutiérrez Solís fue guiando al numeroso público asistente por los lugares que fueron testigos privilegiados de la vida de este puñado de artistas que se caracterizaron por ejercer como firmes defensores de la esencia de esta tierra.

Así de la Calle Parras, 6 se pasó al colegio López Diéguez, donde aprendió sus primeras letras nuestro Premio Príncipe de Asturias. De ahí a la plaza Juan Bernier, donde surgió la reflexión sobre la religiosidad popular. Y es que estos artistas fueron además impulsores de la vecina Hermandad de Ánimas de San Lorenzo donde dejaron su particular huella.

Bernier y Molina

Bernier fue un firme defensor del patrimonio de Córdoba, sus acciones contra la especulación que lo ponía en peligro fueron destacadas. También hubo momentos para recordar los momentos lúdicos, las tabernas -la mayoría ya desaparecidas- cuyas paredes fueron testigos de sus palabras

En la calle Lineros, junto a la casa de Ricardo Molina, Luis Ortiz, sobrino de Pablo García Baena, leyó uno de los poemas dedicado por su tío a Molina, gran defensor del flamenco. Contribuyó a darle una visión intelectual y ayudó para que Córdoba tuviera un Concurso Nacional de Arte Flamenco.

La Plaza del Potro, la antigua biblioteca que ellos frecuentaban en Capitulares (hoy la delegación de Cultura de la Junta) fueron otros hitos del recorrido. Un paseo salpicado de  anécdotas y poesías que finalizó ante el antiguo Palacio del Cine con el poema de García Baena Palacio del Cinematógrafo.