Jorge Romero: “Tengo muchas ganas de entrenar, el cuerpo me pide volver al banquillo”

El exentrenador del Córdoba CF, reconoce que “el año de parón me ha venido muy bien, pero ya está bien”. A sus 34 años, Jorge Romero Sáez quiere volver a sentarse en un banquillo para hacer lo que más le gusta: entrenar

Camino de año y medio lleva Jorge Romero lejos de los futbolistas, los vestuarios, las cámaras de televisión y todas esas cosas que rodean el mundo del fútbol. El último entrenador cordobés que dirigió al Córdoba CF tuvo muy claro desde pequeño lo que quería hacer en la vida. Con apenas diez años, ya hacía sus propias ‘fichas’ a sus amigos cuando se reunían en el barrio para jugar al fútbol. A medida que el pequeño Jorge crecía, el fútbol le gustaba más y más. Es con 17 años cuando le llega la oportunidad de comenzar a dirigir a su primer equipo de niños en el Dos Bosco, un histórico equipo de fútbol base de Córdoba. Casi dos décadas después, el club se trasladó de Salesianos a Noreña pero no ha perdido ni una pizca de esa esencia que le caracteriza, al igual que nuestro protagonista.

Jorge Romero considera al Don Bosco “mi casa”, porque fue donde empezó todo y donde tuvo que tomar su primera decisión; jugar al fútbol sala o convertirse en entrenador. La respuesta ya la conocen pero ¿cómo es la vida de Jorge Romero dieciséis meses después de salir del Córdoba CF donde estuvo ocho años? ¿Qué ha hecho después de cumplir un sueño?

El 1 de marzo de 2017 Jorge Romero sustituyó a Carlos Losada en el Córdoba B y el 12 de febrero de 2018 es cesado como entrenador del primer equipo. En once meses pasó por dos categorías distintas y dirigió a casi cincuenta jugadores.

Jorge Romero, ex-entrenador del Córdoba CF

Pregunta: ¿Cómo vivió ese tiempo?

Respuesta: Cuando me llaman para ser entrenador del filial fue como un sueño cumplido. Fue inesperado. Entré al club como entrenador de fútbol formativo y cuando me vinculé al primer equipo cumplí muchos roles pero nunca como primer entrenador y siempre tuve como objetivo llegar a ello. Cuando llegó, pensé: por fin lo he conseguido. No sabía el recorrido que iba a tener, no sabía el tiempo que estaría, pero la ilusión puede con esas cuestiones y con las dificultades. Lo afronté desde el agradecimiento por haberme dado la oportunidad de poder expresarme a mi manera. Todo lo que fui captando de entrenadores y de cuerpos técnicos, con los que tuve la suerte de coincidir, era ‘robar’ para que ese preciso día soltarlo a mis jugadores y a mis compañeros del staff técnico. Para mí fue el sueño que llevaba esperando durante toda mi vida.

P. ¿Cómo es el día de Jorge Romero en la actualidad?

R. Es el día a día de un entrenador que trata de dedicarse a ello y dedica su tiempo de la misma manera que cuando entrenas. Lo que sí es verdad es que el tiempo lo inviertes de otra manera. Hoy en día se vive con prisa y en el fútbol quizás eso se potencie por la repercusión por lo que es este deporte. Con el paso del tiempo te das cuenta que esa prisa te lleva a que por el camino se te van quedando cosas. Desde que me levanto hasta que me acuesto estoy trabajando para lo mismo en casa o en los campos cuando voy a ver fútbol. Ahora mismo este tiempo me permite pararme a pensar, reflexionar sobre lo que piensas, no tener la presión añadida de tener que tomar decisiones instantáneas y constantes y eso me aporta una serie de cosas que estoy convencido de que me han venido muy bien. De hecho, si volviera a atrás yo creo que las repetiría. En resumen, el tiempo invertido no es menor, pero sí que lo consigo administrar de otra manera.

“Desde que me levanto hasta que me acuesto estoy trabajando para lo mismo”

P. ¿Te ha servido este año para madurar como entrenador?

R. Creo que es algo que va inherente al paso del tiempo o así lo quiero creer. Me siento más seguro de mí mismo. Este tiempo de reposo me ha dado poso y me ha permitido a pararme a analizar lo que ha pasado y a encontrar motivos por lo que han pasado ciertas cosas.

P. Para ir entrenando en clave blanquiverde, me gustaría preguntarte por tres nombres: Aguado, Andrés y Waldo. Tres futbolistas que han explotado y que debutaron contigo en el primer equipo, caso de Waldo y Aguado, y en filial, caso de Andrés.

R. El caso de Andrés, en esa segunda temporada que estoy en el filial, era un chico que estaba en el juvenil. Es típico que los entrenadores completen con los jugadores de los equipos que tenemos por debajo. No considero que sea nada fuera de lo normal porque él fue quien me dijo –Jorge cuenta conmigo-. Desde casi el primer día, empieza a entrenar con nosotros cuando comenzamos la pretemporada y llama a la puerta y me pide entrar. No puedo decir que me sorprenda su explosión porque lo conozco bien. El llegó a venir convocado cuando yo pasé al primer equipo y entrena prácticamente de continúo con nosotros. El paso del tiempo que llegamos a convivir juntos me iba diciendo que Andrés llegaría. Creo que ha sido el punto positivísimo de la temporada en este año complicado de sacar cosas buenas. Es un chico muy formal, solo piensa en fútbol y ojalá siga por esa línea.

“El paso del tiempo que llegamos a convivir juntos me iba diciendo que Andrés llegaría”

P. Aguado

R. Álvaro para mí es muy especial. Fue el primer jugador del filial que debutó conmigo en el primer equipo y siempre hemos tenido un feeling especial. Es un chico que se deja querer, le encanta el fútbol y desde el minuto cero tuve la sensación de que iba a ser futbolista. Desde el primer momento noté que en ese jugador había algo muy especial y culminó con ese debut ante el Reus con un resultado y unas sensaciones magníficas. Me alegro mucho de su evolución, al igual que Andrés, y espero que las cosas le vayan como le tienen que ir.

P. Waldo

R. Es un chico con unas condiciones muy  buenas. Venía del Recre con otras condiciones y se le veía más maduro deportivamente y con mucha hambre. A veces se responsabiliza en exceso pero el paso del tiempo lo irá cambiando. Son sus inicios pero también son los míos y con ellos lo tuve mi fácil. Los entrenadores tienen que tener suerte de tener esos jugadores y estoy convencido de que gracias a ello me dieron la oportunidad de pasar al primer equipo.

P. Centrándonos en esa etapa tuya en el primer equipo, uno de los nombres que han sido protagonistas este año ha sido Reyes.

R. Muy duro. Tengo dos recuerdos suyos: uno, el día que lo conozco que fue el día que llega a Córdoba y me lo presentan en el estadio. Eso que tanto ha hablado la gente de la sonrisa eterna, esa alegría, a mí me recibe así. Era un futbolista que ya lo había hecho todo y yo un entrenador que acababa de empezar, de su edad, y la forma en la que me recibe lo dice todo. Luego, tengo otro recuerdo que dice mucho de él como persona. El último partido en que estuve en el Córdoba, en Tenerife, tras el partido nos quedábamos a dormir allí y a la mañana siguiente entrenábamos. Se me acercó en el desayuno y me dijo que le había mandado un mensaje al director deportivo (Luis Oliver) diciéndole: “no sé qué pensamiento tendréis respecto a la situación de Jorge pero, si lo destituís os equivocáis”. No lo cuento por el hecho en sí de que él pensara que yo tenía que continuar sino por el detalle que tuvo conmigo. Creo que eso lo resume. Es trágico lo que pasó pero hay que asumirlo.

Reyes le dijo a Oliver: “no sé qué pensamiento tendréis respecto a la situación de Jorge pero, si lo destituís os equivocáis”

Jorge Romero, ex-entrenador del Córdoba CF

P. Con él y con todos los fichajes de invierno, el equipo remonta la distancia con la permanencia y se salva, ¿te has llegado a plantear que hubiera pasado si te llegan a dar la oportunidad de dirigir al equipo hasta el final del campeonato?

R. Sí que me lo he llegado a plantear pero no soy yo quien tiene que contestarla. Lo fimo, el equipo se salvó, fue todo apoteósico y seguramente conmigo no hubiera pasado. Con lo que me quedo es que el grupo tenía peores resultados que sensaciones. El equipo hacia un camino que a mí y a mi equipo técnico, nos gustaba. Seguramente ese partido de Tenerife sea un punto de inflexión negativo y cómo llegó esa derrota provocó lo que terminó pasando. La llegada del nuevo entrenador creó un estado que generó que luego pasara lo que parecía imposible. Sí que me quedo con las buenas sensaciones que transmitía el equipo pero los entrenadores dejamos de estar por los resultados no por las sensaciones.

P. Esta temporada, tras esa histórica sensación, el equipo ha cometido innumerables errores. ¿Qué explicación le ves a ello?

R. Considero que los errores pueden coincidir pero no son los mismos. El fútbol es un juego de aciertos y errores y muchos de ellos coinciden pero vienen precedidos de otros caminos. Desde antes del primer día, hubo problemas que empezaban a dificultar incluso el inicio de la pretemporada y, a partir de ahí, esos problemas no han parado hasta acabar donde hemos acabado. La temporada ha sido un cúmulo de cosas empezando por esas dificultades a la hora de reforzar la plantilla el verano pasado y terminando por los detalles más mínimos. Todo ese cocktel provoca lo que termina pasando. Nada de lo que pueda decir no se ha dicho ya. Tampoco realmente, al estar fuera, he tratado de aislarme un poco y no enterarme de muchas de las cosas que iban pasando por aficionado y por las personas que estaban dentro con las que compartí muchos momentos. He vivido el año con sufrimiento y con ganas de que pasara rápido. Me limitaba a ver al equipo en El Arcángel y por la tele y poco más.

“El cuerpo me pide volver al banquillo”

P. Futuro de Jorge Romero, ¿dónde te ves?

R. El futuro lo afronto con mucho optimismo y entusiasmo. Tengo muchas ganas de entrenar. El año de parón me ha venido muy bien pero ya, ya está bien. El cuerpo me pide volver al banquillo. Ahora entramos en un tramo donde hay movimiento y los clubes preguntan y eso te tiene con ilusión. Estoy convencido de que va a llega pronto. El objetivo es tratar de llegar al nivel de entrenar en el fútbol profesional, como pasó en el Córdoba. Ese camino está por andar. La mayoría de entrenadores a mi edad no han entrenado y yo ya tengo esas vivencias que espero que me sirvan y me ayuden en un futuro. Quiero volver a tener esas sensaciones que tenemos los entrenadores cuando nos dirigimos a un grupo y espero que lleguen pronto.

P. ¿Tienes preferencias? ¿España? ¿Extranjero?

R. Creo que los entrenadores no tenemos barreras. Depende también del momento de tu carrera donde te pille. En mi caso, las fronteras las tengo totalmente abiertas pero iré a donde me quieran. Profesionalmente me aportará mucho conocer nuevas ideas, nuevos sitios, nuevos clubes. Es un punto que me motiva incluso más. Ojalá en un futuro vuelva a casa, estoy convencido de que pasará. Hay algo que no cambiará nunca, estemos donde estemos, es que soy aficionado al Córdoba, es mi equipo.