‘La condesa de Casa Rojas’ llega al Museo Julio Romero de Torres donado por la nieta de la retratada

Teresa Jiménez, hasta ahora propietaria de ‘La condesa de Casa Rojas’ y nieta de la retratada dona la obra al no tener hijos y no saber a cuál de sus siete sobrinos dejarlo

 

Un encuentro casual en un balneario en 1905 entre Julio Romero de Torres y una joven de 17 años, Victoria Rosado. La joven llamó la atención del pintor cordobés, quien pidió y logró que le permitieran hacerle un retrato, que luego le regaló. Ese es el origen del cuadro que desde ahora puede verse en el Museo Julio Romero de Torres de Córdoba. Ha sido donado por su hasta hora propietaria, Teresa Jiménez, nieta de dicha joven, que acabaría siendo ‘La condesa de Casa Rojas’.

Así lo ha contado la propia Teresa Jiménez, quien ha relatado que la obra había decorado el dormitorio de su abuela, en Madrid. Ahora ha decidido donarlo a la pinacoteca municipal cordobesa, pues, según ha explicado, no tiene hijos y no sabría a cuál de sus siete sobrinos dejar el cuadro.

La donación del cuadro “viene a reforzar, una vez más, la oferta museística de la ciudad”, señalando Bellido que, “si Córdoba es algo, es cultura. Y esa cultura está muy presente en todos los museos municipales”.

De hecho, Bellido ha adquirido el “compromiso de reforzar esta oferta museística”. Hay que “conjugar” su “legado patrimonial de Córdoba y su pasado brillante con trabajar para que el futuro sea igual de brillante”, mediante “una política cultural que permita que sigan saliendo nuevos talentos” en la ciudad, a los que hay que “brindar oportunidades”.

‘La condesa de Casa Rojas’

En cuanto al cuadro, un óleo y temple sobre lienzo de 50 por 40 centímetros, es el retrato juvenil de Victoria Rosado. La obra es singular, pues evoca épocas pasadas y recuerda a en lo compositivo y en el colorido a pintores renacentistas florentinos y venecianos, respectivamente, que están presentes en el lenguaje con el que Julio Romero de Torres resuelve este retrato.

Esta obra refleja, además el inicio de la evolución pictórica del pintor cordobés. La sobriedad del trazo y el refinamiento, unido a la tonalidad cromática, están tan cerca en el tiempo como lejanos de la estética luminista de un año antes en la obra de Julio Romero de Torres.