La dejadez de Hyris con la cafetería de Filosofía y Letras

Los trabajadores de la cafetería de la Facultad Filosofía y Letras y alumnos están “cansados” de este problema y exigen “un solución temprana y efectiva”

Antes de contarles esta historia, Ahora Córdoba quiere dejar claro que ha contactado hasta tres veces con la empresa Hyris, encargada de la gestión de la cafetería de la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba, pero en las tres ocasiones ha declinado dar su punto de vista respecto a la situación. Es más, tras esperar su llamada varios días, tuvimos que volver a ponernos en contacto con la empresa para recibir de nuevo un no de su parte. Nos habría encantado haber podido contar con sus declaraciones para la elaboración de esta noticia pero no ha sido así. Tras este paréntesis inicial pasen y vean la dejadez de Hyris con la cafetería de Filosofía y Letras de Córdoba.

Hyris aterrizó en la Facultad de Filosofía y Letras en 2018. Durante un cuatrimestre meses estuvo cerrada al público la cafetería por obras en la terraza exterior y mejora de la carta. Pero todo ello de cara a la galería sin la firme intención de mejorar el servicio al 99% de sus usuarios, los alumnos de la Universidad. Estas mejorar de las instalaciones iban dirigidas a los turistas, según nos indican los estudiantes ya que establecieron precios abusivos.

La cocina

Durante el verano de 2019, la empresa ha desmantelado la cocina. En ella solo trabaja una persona que se vale de dos ‘roscos’ y dos bombonas para ofrecer un servicio a más de cien personas. Apenas cuenta con una freidora y un microondas. Por si pareciera poco, el frigorífico que preside la habitación está embargado, por lo que su tiempo está contado en la cafetería de Filosofía y Letras. Las entrañas dan mucha pena y los perjudicados son los estudiantes, quien menos deberían de sufrirlo.

Cocina de la cafetería de Filosofía y Letras donde se sirven comidas a más de 100 alumnos al día | AHORA CÓRDOBA

La plantilla

En la barra aguardan a media tarde un par de camareros con una pequeña sonrisa para mostrar simpatía. Saben que, pese a todo, no hay que perder la alegría en la hostelería. Pero ambos son conscientes de la realidad. A día de hoy, están al corriente de pago, pero tiemblan al pensar que igual el mes que viene ya no lo están. Los trabajadores llevan décadas trabajando en en la Facultad y conocen perfectamente el servicio y a los alumnos. Con muchos han llegado a establecer una relación personal más allá de conocer cómo les gusta el café o qué quieren con el pan tostado. Hace meses que son conscientes del problema y están dispuestos a sacar para adelante el servicio por su cuenta. Han elaborado menús, que han presentado a la empresa, para poder mejorar el servicio ya que Hyris no está interesada en hacerlo.

La barra

En la barra vislumbramos dos mesas continuas de madera, tapadas con un mantel, que visten las vergüenzas de la empresa en una de las facultades más importantes de la capital cordobesa. Hace unas semanas, Hyris retiró el expositor de productos que los estudiantes comían con los ojos y, a continuación, compraban gustosamente para desayunar, almorzar o merendar. En estos momentos, únicamente pueden elegir que taza o qué plato, de olor blanco todos, escogen para tomar el café de una antigua máquina.

Junto a la tostadora, un arcón de tamaño mediano cuenta sus horas para despedirse de la cafetería. Hyris ha comunicado a los trabajadores que lo trasladará a otro emplazamiento en esta semana. Ellos se preguntan ¿dónde vamos a guardar los productos fríos a partir de ahora? El silencio de velatorio impera en la sala mientras la empresa se preocupa de instalarse en otro lugar.

Estado de la cafetería de Filosofía y Letras el año pasado y en la actualidad | AHORA CÓRDOBA

La cosa no queda ahí. El fregadero donde lavar tazas, platos, cubiertos y demás utensilios de cocina está sujetado con un pequeño cubo de plástico azul, que en cualquier momento con apenas un golpe puede caerse al suelo. La imagen es lamentable y la dejadez de Hyris, insultante a ojos de todos. La limpieza sí se hace notar gracias al esfuerzo de los trabajadores que cada día están más cansados de tener que soportar estas condiciones laborales.

cafetería de Filosofía y Letras
Fregadero sujetado con un cubo de plástico de la cafetería que gestiona Hyris en Filosofía y Letras | AHORA CÓRDOBA

Testimonios

Juan Martínez, responsable de acción Sindical de UGT Córdoba, afirma que “no se están cumpliendo con los mínimos que establece el contrato estipulado entre Hyris y la Administración y no solo es aquí. También lo tenemos en el IMIBIC, la Ciudad de la Justicia y en el Hospital Valle De Los Pedroches (Pozoblanco). Esta empresa es problemática, nos causa problemas y, al final, tenemos que irnos a denunciarla. En concreto con esta empresa tenemos un par de demandas pendientes de resolución judicial. La responsabilidad última entendemos que es de la propia Administración porque no puede hacer unas concesiones y luego desentenderse de ellas”.

Martínez argumenta que “la empresa suele huir para adelante. En septiembre nos encontramos que cuando abrieron la cafetería solo llamaron a una persona cuando tenían que haber llamado a los cuatro asignados hoy. Le hemos pedido explicaciones y nos dicen -lo vamos a hacer mañana-. Lo que buscan es quedarse en equilibrio hasta que la cosa se estropea y cuando se estropea, se van a otra concesión. No hace mucho perdieron la concesión de la cafetería de Peñarroya. Ahí encontramos el problema de que había trabajadores que llevaban un año sin cobrar”.

“La cafetería está en la Facultad de Filosofía y Letras no en un patio de la Judería”

“Una de las cosas que nos dimos cuenta con la apertura de la cafetería es que los servicios estaban orientados a los turistas y a las personas ajenas a la facultad y, por supuesto, sin tener en cuenta la opinión de los estudiantes”, afirma Carmen Pérez, que pertenece al Frente de Estudiantes y desempeña la responsabilidad de universidades dentro de la provincia de Córdoba. Carmen, que ha estudiado en la Facultad de Filosofía y Letras durante dos años, argumenta que hay una falta total de responsabilidad por parte de la UCO, no nos contestan cuando nos comunicamos con ellos, como si los estudiantes no fuésemos los afectados, como si no tuviésemos la necesidad de tener una cafetería. La cafetería está en la Facultad de Filosofía y Letras no en un patio de la Judería”. 

La estudiante nos confiesa que para solucionar este problema tenemos que “trabajar codo con codo con los afectados, que son los camareros, y llamando a todos los estudiantes de Filosofía y Letras y del resto de universidades de Córdoba para que apoyen esta situación que es insostenible. Yo lo que quiero es que se me escuche y la UCO no lo hace”.

cafetería de Filosofía y Letras
Barra de la cafetería de Filosofía y Letras | AHORA CÓRDOBA

Por su parte, Julio Montejo argumenta que “se me cae la cara de vergüenza cuando veo gente trabajando detrás del mostrador en estas condiciones, sin entrar en la calidad del servicio”. El portavoz del Frente de Estudiantes manifiesta que “la situación es insostenible. En el curso pasado nos encontramos con la cafetería cerrada. Luchamos para que se abriera de nuevo y ahora ha empezado el curso y no tenemos cafetería”. Le preguntamos a Julio por la comunicación con la UCO de este problema y nos responde que “no dicen absolutamente nada. La comunicación con la UCO, el Decano y el Rectorado es completamente nula”. Es absolutamente desagradable encontrarte con esta situación un año y otro año y otro año”, expone el alumno.

“Yo en mi segunda casa quiero hacer uso de un servicio de comidas decente”

Por último, Ana Ibáñez nos da su testimonio acerca de la situación de la cafetería de Filosofía y Letras. La representante del Consejo de Estudiantes de la propia Universidad replica que “no nos parece justo que cada vez que hay un problema en la UCO lo acabemos pagando nosotros. Creo que la Universidad la hacemos nosotros y necesitamos estos servicios. Hay estudiantes que abren la facultad y la cierran y no podemos estar sin este servicio, es tan necesario como el servicio de limpieza”.

Ana dice que “la cafetería es el centro de vida de un facultad, donde nos relacionados, hablamos, nos airemos y donde conocemos gente. En esta zona, los estudiantes no podemos permitirnos a nivel económico comer por aquí. Desde la empresa, se han negado ha hablar con nosotros sobre los precios, la oferta y los espacios de la cafetería. Le hemos pedido explicaciones a nuestro decanato sobre la situación y nos dicen que esperemos. Pedimos una solución y no nos valen las máquinas de ‘vending’ y nos vale que se cierre la cafetería. Desde el Rectorado se nos presenta la Facultad como nuestra segunda casa. Yo en mi segunda casa quiero hacer uso de un servicio de comidas decente”.