La permanencia del legado de un mito en “La Casa de Manolete”

Este jueves se cumplen 72 años de la muerte del torero cordobés en Linares. Su último hogar alberga un completo proyecto gastronómico encabezado por el chef Juanjo Ruiz y Remedios Romero

29 de agosto de 2019. Hace 72 años, la Plaza de Toros de Linares se tiñó de luto. Islero, un Miura de 495 kilos, corneó a Manolete. Era el quinto de aquella tarde, y cuando entró el diestro entró a matar marcando mucho el volapié, el toro le clavó el asta derecha. La cornada, seca y contundente, lo elevó hacia arriba, le dio la vuelta y lo tiró al suelo según las crónicas de la época.

Tras ser operado de urgencia y con dolores en la pierna, Manolete recibió transfusiones de sangre de un grupo diferente al suyo. Instantes después, el torero se quedó sin vista, pronunció el nombre de su peón de confianza y murió tras diez horas agónicas.

Referencias de Manolete

Pese a que la vida de Manuel Laureano Rodríguez Sánchez fue muy corta (murió con 30 años), hubo una persona que tuvo la habilidad suficiente de explorar a fondo sobre la historia del torero. Pepe Toscano, uno de los periodistas más influyentes del mundo taurino, no llegó a conocerle nunca en persona. Pero está acreditado para remarcar la categoría humana de Manolete.

Toscano oyó conversar al mítico torero en una gasolinera en la que se detuvo cuando iba camino de Salamanca con su sobrino, Rafalito Lagartijo. Le recuerda con una voz ronca cuando le dijo al trabajador que venían de Jerez de probar al “Nini”, nombre con el que llamaba cariñosamente a su sobrino en su camino para ser torero.

Pasado y presente

Manolete dejó su sello en cada plaza. El arte de parar, templar y mandar es santo y seña del cordobés. De ahí que en la época actual se le intente imitar en muchas plazas. Aunque los verdaderos privilegiados fueron los que le vieron triunfar hasta su muerte en Linares.

La Casa de Manolete
Manolete junto a su círculo más cercano en el patio de su casa | Foto: CEDIDA CASA MANOLETE

Una emblemática figura del toreo como Manolete. El influyente de José Ortega y Gasset. Dos personalidades ilustrísimas que han aportado su antagónico legado a la historia de España. Lo hicieron durante muchos años de su vida disfrutando además de un hogar coqueto y majestuoso como la Casa de Manolete. Este edificio innovador, ubicado en la Avenida de Cervantes de Córdoba, se ha recuperado tras varias décadas cerrado para albergar un doble espacio gastronómico que mezcla la tradición sobria con la vanguardia equilibrada. Hablamos de ‘La Casa de Manolete Bistró’ y ‘A flor de piel’.

Este ambicioso proyecto, abanderado por el chef Juanjo Ruiz, comenzó a dar sus primeros pasos el 23 de mayo. Ese día abrió sus puertas al público con pleno de reservas, contando con la admiración de los comensales por el toque diferenciador que desprenden sus rincones, sus platos, y sus detalles más cuidados.

El grado de recuperación de la casa se eleva a un nivel de lujo. Tanto el chef ejecutivo como Remedios Romero, directora del enclave gastronómico, querían recuperar un edificio emblemático de la ciudad cordobesa conservando, por poner un ejemplo, las rejas de las ventanas, las molduras, los techos, o los “grifos”.

Los detalles

En el aseo están colocados y funcionan a la perfección dos grifos que el propio Manolete adquirió en México, país en el que todavía levanta pasiones. Durante las tareas de restauración aparecieron en el cuarto de pilas en un estado muy delicado. Pero es de tal calidad el material con los que se hicieron en Centroamérica que aún perdura su utilidad. Se han servido de fotografías, recortes de periódico e imágenes antiguas para mantener casi intactos los detalles de su aspecto interior.

La Casa de Manolete
“Grifos” colocados en el aseo de La Casa de Manolete | Foto: RAFA ALCAIDE

De ahí que Remedios Romero se exprese con emoción nerviosa y llena de respeto al lugar en el que han puesto su proyecto en funcionamiento para decir que “La Casa de Manolete nos ha buscado a nosotros”. Cuando todo parecía hecho para ubicar su rincón gastronómico junto a la Ribera del Guadalquivir, un amigo sugirió sobre la bocina la idea de cambiar de opinión y emprender en una zona más céntrica de la ciudad.

La acogida

Después de tres meses en funcionamiento, ambos comparten que la acogida por parte de los clientes está siendo acorde a lo que esperaban. La mayoría de los comensales que han disfrutado del dinamismo de su carta – cambia todos los días – han querido verse sorprendidos en más ocasiones por el sabor envolvente de sus creaciones.

La inspiración a la que invita cualquiera de los rincones de este palacete es amplísima. Se puede disfrutar de la gastronomía, de la historia, de un espacio amplio y confortable, y del arte. La prueba que lo sella lleva la firma del pintor cordobés Fernando García Herrera. A óleo y bolígrafo y en dos cuadros de grandes dimensiones (2,5 x 2 metros) ha dibujado a Ortega y Gasset en una imagen característica al igual que a Manolete con su traje de luces. “Es un homenaje a las dos personas que han aportado el duende a esta casa”, manifiesta Juanjo Ruiz.

Las historias que guardan las paredes de La Casa de Manolete… Y las que quedan cuando se empiecen a acumular buenas mesas y mejores tertulias de sobremesa o cena. La cocina es la sala de máquinas. El equipo humano que trabaja en ella la que saca el mejor partido a los alimentos frescos, naturales, de temporada y con el fin de encandilar al cliente.

El proyecto

El proyecto ofrece dos opciones al consumidor. La Casa de Manolete Bistró funciona de lunes a viernes ofreciendo una carta que prioriza la tradición sobre el vanguardismo, pero manteniendo una línea elegante de presentación de sus platos. Y el fin de semana, viernes noche y sábados, abre sus puertas “A flor de piel”. Una experiencia gastronómica que combina una visita guiada a La Casa de Manolete con el disfrute de un menú moderno y vanguardista. A la altura de la más alta cocina. La bodega, los salones… Todo hasta terminar en el patio donde se encuentra el azulejo de San Rafael disfrutando de un cóctel en un entorno privilegiado.

La Casa de Manolete
Patio de La Casa de Manolete | Foto: RAFA ALCAIDE

Y a los amantes de la cocina con inquietudes se les abre una oportunidad. La planta superior albergará el Centro Superior de Artes y Ciencias Gastronómicas (CSACG). Una escuela de hostelería que ofrecerá a los alumnos formación teórica combinada con prácticas en la cocina del restaurante. “El alumno conocerá el oficio de lleno porque trabajará en una cocina real, con un cliente real, y a tiempo real para que salga bien preparado”, explica Juanjo Ruiz.

Córdoba, con este enclave culinario, refuerza su prestigio como uno de los lugares más destacados del panorama nacional para disfrutar de una buena mesa. A esa variada lista de platos archiconocidos como el salmorejo (en torno al que Juanjo Ruiz creó el proyecto “La Salmoreteca”, o las berenjenas con miel de caña, La Casa de Manolete ofrece un clásico como el rabo de toro elaborado de una manera única en la ciudad. Un proyecto diferente que aspira a ganar más peso entre los amantes de la cocina hecha arte con sello sultano.