70.000 mascarillas han llegado desde finales de marzo a residencias de ancianos y centros de discapacitados

La Delegación Territorial de Salud y Familias de la Junta de Andalucía en Córdoba informa de las aportaciones que ha realizado de material de prevención contra el coronavirus

La delegada territorial de Salud y Familias de Córdoba, María Jesús Botella, ha señalado en los últimos días que desde finales del mes de marzo la Junta de Andalucía “ha repartido casi 70.000 mascarillas quirúrgicas, 10.500 pares de guantes y 55 litros de solución hidroalcohólica a las residencias de mayores y centros de discapacitados de la provincia para proteger la salud y seguridad tanto de los residentes como de los trabajadores de estos centros, y hacer frente común en la lucha contra el coronavirus COVID-19”.

“Es esencial no perder ni un minuto en dar la cobertura que necesitan nuestros mayores y los trabajadores que los cuidan”, dice Botella. Porque “son nuestro motor e impulso para no descansar ni un minuto en esta crisis sanitaria”. De esta forma, se contribuye “a protegerlos en la medida de nuestras posibilidades”. Para ello, explica Botella, “a medida que se va recibiendo el material no se pierde ni un segundo en clasificar y repartir”.

Sobre las mascarillas y el material sanitario en general, la delegada territorial de Salud y Familias de la Junta en Córdoba ha afirmado que “desde el momento que el material llega a la delegación se inicia la cadena de trabajo para dar salida al material en el mismo día”. Porque “no podemos perder ni un segundo en proteger a nuestros mayores, a quienes los cuidan y a todos y cada uno de los ciudadanos”.

Medicalización de la atención residencial

Por otro lado, la Consejería de Salud y Familias y el Servicio Andaluz de Salud han planificado la organización y coordinación de los servicios. En este caso, para garantizar la adecuada atención a las necesidades de salud de las personas de los centros residenciales. Esta reorganización de servicios asistenciales se activa ante la presencia de casos, facilitando todos los medios profesionales y materiales necesarios para garantizar la asistencia efectiva.

Se activará la atención médica presencial a través del desplazamiento de los equipos de salud del centro sanitario. O bien mediante la activación de los servicios de urgencia. Y cuando sea necesario, de los servicios especializados hospitalarios mediante teleconsulta o visita presencial cuando sea necesario.

Igualmente, cuando se detecta la necesidad de presencialidad de profesionales para continuar con los tratamientos necesarios, así como la vigilancia y control de síntomas durante el tratamiento y evolución de los pacientes, se dota a la residencia de las necesidades profesionales y materiales que se vayan requiriendo en base a criterios clínicos.