Método para diagnosticar el dolor en personas con demencia

El nuevo protocolo, destinado a pacientes con incapacidad para comunicarse verbalmente, emplea un sistema observacional y biomarcadores del dolor en saliva

personas con demencia
Mª del Pilar Carrera, Manuel Rich y Vanesa Cantón, autores de la investigación

Según datos oficiales de la Organización Mundial de Salud, actualmente existen 47 millones de personas con demencia. Se calcula que el 80% de ellas sufren episodios de dolor. Por lo general se les recetan menos analgésicos que a los pacientes con habilidades cognitivas intactas. El motivo se debe fundamentalmente a un problema de comunicación. El diagnóstico del dolor se complica en este tipo de personas. Especialmente en aquellas con una demencia avanzada hasta el punto de que les impide verbalizar su malestar.

Un grupo de investigación ha configurado un nuevo protocolo destinado a detectar dolencias en este grupo poblacional y evitar, así, un dolor que a menudo podría paliarse con la administración de analgésicos. El método correlaciona un sistema observacional del dolor ya existente con el uso de biomarcadores en saliva. Está diseñado por investigadoras del Departamento de Enfermería de la Universidad de Córdoba, el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic) y el Instituto de Salud Carlos III.

Proyecto en fase de desarrollo y financiado por la Junta de Andalucía

Tal y como explica la Investigadora Vanesa Cantón Habas, una de las responsables del trabajo, el nuevo método parte de lo que se conoce como escala Painad. Una metodología observacional del dolor que evalúa en personas con deterioro cognitivo e incapacidad de comunicarse verbalmente parámetros fisiológicos como la expresión facial, comportamiento o posturas corporales.

Este nuevo método “se ha posicionado como una herramienta prometedora, económica y no invasiva”, destaca la investigadora Vanesa Cantón. No obstante, el proyecto está financiado por la Junta de Andalucía aún continúa en fase de desarrollo. También participan en el mismo María Teresa Moreno, José Manuel Quesada y Manuel Rich.

Si bien el estudio está orientado a personas con demencia avanzada, uno de los grupos más subdiagnosticados, las autoras de la investigación no descartan que también pueda ser útil para otros colectivos. Tales como nenonatos o personas que han sufrido un ictus. personas en las que la comunicación verbal no es eficaz. Este nuevo protocolo, por lo tanto, podría ayudar a eliminar la incertidumbre que menudo rodea a los familiares de este tipo de pacientes. Y, sobre todo, a diagnosticar un dolor sufrido en silencio que, por distintas circunstancias, no puede comunicarse.