Miguel Agudo: “Hay que hacer que la sociedad vuelva a tener un apego a la Constitución”

El catedrático de la UCO, Miguel Agudo, expone en Ahora Córdoba el estado actual en el que se encuentra la Constitución Española y sus puntos de debate. Su redacción, la negociación, el Estado autonómico, la situación de Andalucía, la cuestión catalana, el 155, la reflexión de cara a una posible reforma de la Carta Magna… en profundidad

Desde el año 1978, España celebra cada 6 de diciembre el día de la Constitución Española. Aquel día se votó a favor del referéndum de la Carta Magna que rige las normas de convivencia del Estado español. Ante el extendido debate que rodea a su contenido, el catedrático de Derecho Constitucional de la UCO, Miguel Agudo, recibe a Ahora Córdoba en su despacho de la Facultad de Derecho para hablar de la Constitución Española.

Constitución
Miguel Agudo lee un artículo de la Constitución Española | Foto: PABLO MANSILLA

Miguel, ¿cómo estaba el ambiente, el clima, en el que se redactó la Constitución? ¿Había presiones de algún sector de la población?

Miguel Agudo: La Constitución se hace como resultado de una transición política que comenzó meses después de la muerte de Franco, la redacción de una ley para la reforma política, y la elección de unas Cortes constituyentes. El clima era radicalmente diferente al existente hoy. Había una necesidad de consenso, de llegar a acuerdos y en los cuales hubo cesiones de la derecha y la izquierda.

La derecha cedió parte de su status quo y la izquierda en algunos elementos clave con tal de llegar a un acuerdo y posibilitar la democracia en España. Sin duda hubo muchas presiones. Por parte del Antiguo Régimen, que quería mantener la estructura sociopolítica del franquismo, unas enormes presiones de los grupos terroristas ETA, Grapo, y otros de ultraderecha.

Miguel Agudo: Todos intentaron influir para terminar con el proceso de la transición. La Constitución es un ejemplo bastante reconocido internacionalmente y desde el punto de vista de nuestra propia historia constitucional un modelo a seguir. Porque es una Constitución que ha dado suficiente cobertura a la convivencia y a la paz social en España en estos más de 40 años.

¿Echa en falta algo de los actuales líderes políticos en lo que respecta a la comparación con los padres de la Constitución?

Miguel Agudo: Yo diría que lo que más falta es amplitud de miras. La que hubo en los años 70, durante la Transición, creo que ahora mismo sería necesaria que también la tuvieran los líderes políticos de todas las fuerzas. Eso supone llegar a pactos. Y para llegar a eso hay que saber ceder y buscar lo que en matemáticas sería el mínimo común denominador. El punto o los puntos de encuentro.

En el año casi 2020, esos puntos no son los mismos que en 1977 ó 1978. Porque el tiempo cambia. La historia evoluciona. Las realidades sociales, económicas, políticas, y culturales varían. Pero la necesidad de llegar a esos puntos siguen estando totalmente presentes y más ahora. Porque la Constitución es como un ser vivo. Han pasado más de 40 años, el niño ha crecido y quizá el pantalón se ha quedado corto. Y hay que sacarle los dobladillos.

Decían los constitucionalistas, cuando se aprobó la constitución americana, si había que hacer una constitución cada 30 años, al paso de cada generación. La respuesta es que no, es que hay que ver si tiene la suficiente capacidad de ver si los beneficios que te sigue dando son mayores que las cargas o las deudas que supone. En la nuestra hay más beneficio que deuda pero eso no quita que haya aspectos que haya que ir reformando en elementos específicos.

¿La negociación en la redacción de los artículos cómo fue?

Miguel Agudo: Había una comisión formada por los “Padres de la Constitución”, en el que siete personas elaboraron un texto de la Constitución. Y después cuando entró en la fase de discusión parlamentaria estas fueron las famosas conversaciones y cenas de Luis Martorell y Alfonso Guerra pactaron acuerdos que después al día siguiente se aprobaban. Hubo un encuentro permanente entre las principales fuerzas políticas. La UCD, el PSOE, el Partido Comunista, Alianza Popular, y los partidos nacionalistas. Fundamentalmente lo que después fue CiU, el PNV fue más ambiguo.

¿El problema de la Constitución en nuestros días es su interpretación política?

Miguel Agudo: Es un tema apasionante el de la interpretación. La Constitución se tiene que interpretar siempre. Es un documento de naturaleza jurídica que, como todos los textos y normas, susceptible de interpretación. Pero es un punto de intersección entre la política y el Derecho. La interpretación de una norma jurídica como esta no puede estar fuera del clima y la realidad política de cada momento pero con respeto y literalidad de la misma. Una interpretación política de la Constitución tiene que ser así pero sin duda de la mano de la interpretación jurídica. Lo cual es complejo para la sociedad y requiere de pedagogía.

En el caso del modelo territorial no se aprecia tanto.

Miguel Agudo: Precisamente acabo de sacar un libro hablando de esa materia. Creo que el modelo de estructura territorial del poder en España, el llamado Estado autonómico, ha sido un modelo que ha funcionado bastante bien durante vamos a decir 30 años. Y en los últimos años, motivado por la cuestión catalana, por la crisis económica y los recortes del derecho social, muchos de ellos repercutían en acciones propias de las comunidades autónomas.  También a determinados elementos del modelo de distribución territorial del poder, que no estaban bien definidos en la Constitución. Véase el Senado o la manera de cooperar entre el Estado de las comunidades autónomas. O las comunidades autónomas. Entre ellas la falta de una conferencia de presidentes, véase unos determinados fallos en el modelo de financiación autonómica, por decirte alguno en cuanto a la distribución de competencias.

Todo eso propicia la necesidad de que exista una reforma del, sin que deje de ser un Estado autonómico y apreciando todas las bondades que ha tenido y que son muchas porque siempre la descentralización territorial en España ha ido de la mano del progreso económico y social, junto a ese mantenimiento del Estado autonómico, hacer alguna reforma de cara a darle más cohesión social al modelo.

Eso creo que se podría hacer llegando a un acuerdo entre fuerzas políticas si no fuera porque hay una transversal que complica todo mucho como la cuestión catalana. Habría que hacer esa reforma del Estado autonómico, y ya vemos qué pasa con la cuestión catalana. Probablemente la reforma del Estado autonómico implique sin poner en duda la idea de la unidad de España, tener en cuenta determinados hechos diferenciales que son una realidad en territorios españoles.

Por supuesto hablamos de lo relacionado con la lengua, con distintas instituciones, pero hay mucho más. La insularidad, la realidad de la división entre la España poblada y despoblada, determinadas diferencias de trato que han tenido algunos territorios como Andalucía. A pesar de que hubo en su momento un pago de deuda histórica, seguimos siendo deudores de una determinada falta de apoyo que se tuvo por parte del Estado español. Aunque ahora ya no podemos echarle toda la culpa al pasado. Siempre hay que pensar en el presente.

Todas estas cuestiones deben tener reflejo en una reforma del Estado autonómico, que lo siga siendo de una forma más cohesionado. No diría federal, pero un Estado autonómico con más elementos de cohesión social y territorial.

¿Por qué la Constitución ha pasado de ser un proyecto ejemplar para el resto del mundo a un elemento claven en la actual crisis política que atraviesa España?

Miguel Agudo: Creo que hay que hacer que la sociedad vuelva a tener un apego a la Constitución. Pero no un apego que creo que muchas veces está siendo manipulado. Me parece que la Constitución es sólo el artículo 2 cuando habla de la unidad de la nación española y eso es. Pero por otro se habla de la Constitución desde otras perspectivas de evolución y necesidad de evolucionar de los derechos sociales que en cambio se han desarrollado parcialmente a lo largo de estos 40 años. Todo eso es la Constitución pero hay que entenderla como un todo.

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Miguel Agudo, en su despacho de la Facultad de Derecho de la UCO | Foto: PABLO MANSILLA

No podemos de pronto decir que la Constitución es un artículo unas veces y en otras otro… La Constitución es el punto de encuentro de fuerzas que tiran hacia lados contrarios. Pero si pesan o valen más las fuerzas centrífugas que las centrípetas, o al revés, lo que vamos a conseguir es un desapego constitucional.

Miguel, ¿hace falta una reforma de la Constitución?

Miguel Agudo: Hay que hacer pedagogía de todos aquellos elementos que como sociedad nos estructuran y cohesionan. Y para ello yo creo que una reforma de la Constitución, que vuelva a poner en valor la Constitución, sin poner en duda los grandes principios, la idea de Estado de Derecho democrático y social, la idea de la soberanía popular, del Estado autonómico y todas las bondades en prestación de servicios – y déficit, que también los ha tenido – que ha supuesto el estado autonómico, avances en la democracia.

Estamos es un momento de mayores posibilidades de avanzar en la democracia que las que había en el 78 incluso por cuestiones tecnológicas y digitales. Y al medio ambiente hay que darle mayor importancia constitucional, aunque ya la tiene en un artículo. Pero después de tanto tiempo se ha cambiado sustancialmente, la realidad de España en la Unión Europea. Muchos aspectos que puedan servirnos para que la sociedad española pueda sentirse orgullosa de la Constitución.

Tal y como está la Constitución hoy redactada, ¿hay solución a la cuestión catalana?

Miguel Agudo: Yo creo que la pregunta es para una pitonisa. Ahora mismo hay una fuerza en Cataluña que representa a dos millones de catalanes. Lo que parece que pretende no tiene cabida en la Constitución actualmente. La posibilidad de un derecho mal llamado de autodeterminación porque eso estaba pensado para colonias que querían separarse de la metrópoli por lo tanto no tiene sentido en nuestro contexto pero ese derecho de secesión no existe en el actual marco constitucional.

¿Se puede hacer un referéndum de autodeterminación con la actual Constitución?

Miguel Agudo: Sí existen muchas otras posibilidades en cuanto al entendimiento de la profundización de determinados aspectos como la autonomía. Me refiero a mantener la igualdad entre españoles pero a la vez reconocer hechos diferenciales en los territorios. ¿Eso es suficiente para lo que quiere parte de la sociedad catalana? ¿A eso estarían dispuestos esos cambios buena parte del espectro parlamentario y social de España? Son preguntas difíciles de responder. Lo que sí tengo claro es que España es una realidad compleja.

El entendimiento que se tiene de España en muchas partes del territorio es parcial. El que se tiene en Cataluña es muy sesgado. Hay que buscar elementos de confluencia. Con la actual vendría bien algún tipo de reforma en el modelo territorial para encontrar una solución a la cuestión o crisis catalana sin tener que pasar necesariamente por plegarse a las pretensiones independentistas.

¿Cuál era el pensamiento constitucional de los padres de la Carta Magna cuando redactaron el 155?

Miguel Agudo: La razón es que todos los estados descentralizados existe un principio de lealtad al que podemos llamar federal en la terminología alemana. En ella se trae y se adapta el artículo que viene a decir que el estado, cuando una de las comunidades autónomas realiza actividades que supongan un peligro para el interés general y se separe de la legalidad, tiene que tener capacidad de actuación.

El 155 es un artículo de suspensión al igual que el 55. No esperábamos que tuviera la aplicación que ha tenido porque ni lo explicábamos en clase. Pero en una Constitución que abría las puertas de la descentralización había que incluir un artículo de esta naturaleza, de que el Estado se trae para sí competencias de las comunidades autónomas.