Los padres de un niño con autismo severo reclaman a la Junta una plaza para ingresar a su hijo

Con tan solo 12 años, este niño presenta autismo severo y epilepsia, mide mas de 1,80 metros y pesa más de 100 kg, lo que ha llegado a poner en peligro su propia integridad y la de sus familiares

El niño, con autismo severo y epilepsia, tiene la prescripción por parte de los terapeutas de la USMIJ tras varios episodios peligrosos

 

Andrés tiene 12 años, pero un cuerpo fuera de lo normal para su edad. Con 1,80 metros de altura y más de 100 kilos de peso, sufre además autismo severo y epilepsia. Sus padres reclaman a la Junta de Andalucía una plaza para poder llevar a cabo su ingreso psiquiátrico-terapéutico. Sin embargo, la administración andaluza les ha informado que no hay plazas en toda la comunidad autónoma para él. A parte de eso, pocas más soluciones les han ofrecido.

Andrés y María están desesperados. Debido a la discapacidad de su hijo, que responde con agresividad ante la frustración, surgen en ocasiones episodios en los que su integridad, así como la de su otra hija, de tan solo 3 años, permanece en peligro. Sin embargo, Andrés no es un monstruo. Es simplemente un niño, con autismo severo, que necesita de urgencia un tratamiento adaptado. Por ello exigen al gobierno andaluz que cree una plaza para Andrés o que, si no, “adapten alguna ya existente”.

Un ingreso avalado por la Unidad de Salud Mental Infantil y Juvenil

Según denuncian los padres, los propios profesionales, de ámbito privado y público, que atienden a su hijo “aconsejan un ingreso psiquiátrico-terapéutico”. Prescripción ante la que la Junta “no dispone de ninguna plaza pública”.

Fue en junio de 2019 cuando, tras varias lesiones de cierta gravedad causadas a familiares y terapeutas, los propios médicos de la Unidad de Salud Mental infantil y Juvenil recomendaron su ingreso. Posteriormente, el Servicio de Salud Mental de Córdoba activó los protocolos pertinentes. Pese a ello, resulta que no había, en toda Andalucía, una sola plaza para ingresar a Andrés.

Ni las reuniones con el delegado de la Junta en Córdoba, Antonio Repullo, ni las mantenidas con las delegadas de Salud y Políticas Sociales, María Jesús Botella e Inmaculada Troncoso, obtuvieron resultado. Les decían que tenían las manos atadas y todo les llevaba a “una calle sin salida con un cartel de no hay recursos”. Según apuntan los padres de Andrés, las respuestas que siempre acaban recibiendo son que “o el caso es muy grave para los recursos que corresponden a su edad, o no existen centros para él, o no se admite la tutela compartida con la Junta por estar muy bien cuidado”.

Ante esto, admiten no tener fuerzas para afrontar el caso por la vía judicial. Además, delatan haber recibido “sutilmente” la propuesta de denunciar a su hijo, ante lo que se niegan ya que “si existe una víctima, es él”.

autismo severo
María y Andrés, en rueda de prensa en al sede de Autismo Córdoba

El último chasco

Lo más cerca que ha estado la familia de Andrés de encontrar una solución para su hijo fue en junio de 2019. Debido a la urgente necesidad de ingresarlo, la Junta llegó a un acuerdo con el Instituto Psicopedagógico Dulce Nombre de María, de Málaga. Este centro es, según Andrés, “una referencia” para casos como el de su hijo, con autismo severo. De hecho, son otros niños como el suyo, con características similares, los que permanecen ingresados allí.

Tanto María como Andrés fueron a conocer el centro, ante lo que recibieron una estupenda recepción. Tras ver las instalaciones, con las que quedaron muy satisfechos, los responsables del Dulce Nombre les insistieron en que era el mejor lugar para su hijo.

Sin embargo, y cuando la situación parecía encaminada, todo se vino abajo. Apenas diez días después de la visita, el centro acabó por rechazar a Andrés, alegando que no disponían de los recursos necesarios. Un hecho que ni María ni Andrés llegaron a comprender pero ante el que aún mantienen la esperanza de que, pronto, acaben aceptando a su hijo.