Joven denuncia una paliza injustificada la noche de las Elecciones Generales

Miguel Cabello, un joven cordobés de 20 años, recibió una paliza injustificada por parte de un hombre de origen senegalés quien, sin mediar palabra, la emprendió a golpes con él

Él solo volvía a casa tras pasar en casa de unos amigos la noche del domingo, 10 de noviembre, día de las Elecciones Generales. De repente, y sin esperarlo, recibió la paliza de su vida. Este es el caso de Miguel Cabello Ordoñez, un joven cordobés de 20 años que denuncia la paliza injustificada en plena calle que recibió a manos de un hombre  de origen senegalés conocido ya por la justicia. Ahora, se encuentra a la espera de la sentencia del juicio – celebrado el miércoles – al hombre que lo apalizó.

Una paliza injustificada

Lo que en principio parecía un intento de robo se convirtió en un ensañamiento del que acabó librándose gracias a un coche que pasó junto a ellos. Miguel volvía a casa en la noche del 10N “después de haber estado en casa de unos compañeros de la universidad”. A la altura de la Plaza de la Magdalena, relata el joven, “me empieza a perseguir un hombre”. Al denotar una actitud sospechosa de su perseguidor, Miguel optó por huir. Sin embargo, no tuvo opción. “El hombre me abordó por la espalda, me golpeó en la cabeza para tirarme al suelo y me amenazó para que le diese todo lo que tuviese”, explica.

Amenazas a las que el joven accedió ya que “no iba a arriesgar mi vida”. Sin embargo, y para sorpresa del agredido, el incidente no acabó ahí. “Entonces me siguió golpeando, dándome golpes en la cara y en la espalda”, cuenta un Miguel que reconoce que quedó aturdido y “sin saber qué hacer”.

Y es que lo que empezó como un robo, acabó por ser una paliza injustificada perteneciente a una escena de puro odio. El hombre, un senegalés protagonista en otros altercados, no paró de golpear a Miguel al tiempo que lo acusaba de ser racista y fascista. Acusaciones que el joven no entiende puesto que “ni hablé con el de política ni nada, ya que no me interesa la política”.

Finalmente, y por suerte para Miguel, “un coche hizo que el agresor se asustase, y pude apartarlo de mí”. Tras ello, y lejos de amilanarse, llamó rápidamente a la policía y se decidió a perseguir a su agresor, a fin de facilitar a los agentes su captura. “Lo pude perseguir al tiempo que indicaba a la policía por donde iba, y lo pudieron detener”, recuerda.

Una zona oscura e insegura

En la superficie, una paliza injustificada. El trasfondo, “una ciudad insegura”, denuncia Miguel, en la que “otros compañeros han sufrido atracos”.

En concreto, el joven denuncia la situación de la Calle Madre Campo de Dios, en cuyas inmediaciones se produjo la paliza. Una vía que durante el día y la noche, cuando está abierto el restaurante ‘El 6 de Puerta Nueva’, permanece iluminada, pero que cuando dicho establecimiento cierra, “hay poca luz”.

Lo mismo sucede con el parque que se ubica frente a dicha calle, en el que “solía haber yonquis” aunque “la policía los consiguió desalojar”.