Cultura da luz verde al proyecto del Retablo de San Miguel en la Iglesia de San Mateo Apóstol de Lucena

La Comisión de Patrimonio de la Delegación de Cultura ha autorizado el proyecto de conservación y restauración del Retablo de San Miguel en la Iglesia Parroquial de San Mateo Apóstol de Lucena (Córdoba), declarada Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Monumento e incluida en el Catálogo de Bienes Protegidos de Lucena, con grado de protección integral. El tiempo estimado para la ejecución de los trabajos es de cuatro meses y el presupuesto asciende a 38.813,78 euros.

La delegada territorial de Cultura en Córdoba, Cristina Casanueva, ha señalado que “restaurar esta arquitectura lignaria supondría un valor añadido para un edificio de gran calidad arquitectónica, artística y simbología religiosa, además de la repercusión que tendría, dado que es lugar de culto; uno de los edificios emblemáticos de la provincia, por lo que es vital su recuperación para poder visitarlo como un elemento más del rico patrimonio religioso de Lucena“.

Según detalla la Junta en un comunicado, la propuesta de intervención se centra en la conservación y restauración de los elementos degradados mediante una tarea de limpieza, consolidación, reposición y protección.

En concreto se va a proceder a una eliminación de polvo, suciedad superficial y elementos ajenos a la obra; consolidación; ensamblaje de piezas sueltas; cosido y sellado de grietas; sujeción de molduras y elementos decorativos existentes que se encuentren desensamblados; realización de faltantes que sirvan para la lectura completa de la obra; y tratamientos de protección de la madera contra cambios ambientales.

En cuanto a la policromía y dorados, se va a proceder a una fijación y sentado de los mismos; eliminación de restos de cera y suciedad generalizada; limpieza de barnices oxidados y repintes; reintegración cromática; así como protección del conjunto.

En el Retablo de San Miguel se va a eliminar el polvo mediante medios mecánicos; fijación y consolidación de los estratos de preparación y policromía; ensamblaje de piezas separadas; limpieza química tanto de las carnaduras como dorados y estofados; cosido y sellado de grietas y fisuras; reintegración de la preparación y cromática y protección de la obra.

Respecto a las pinturas sobre tela, se van a desmontar las pinturas del retablo; eliminación de polvo mediante medios mecánicos; protección previa; desmontaje de bastidor; limpieza del reverso mediante diferentes técnicas; colocación de injertos de pequeño tamaño; entelado de realizado con adhesivo sintético para entelados y tela de lino tipo Velázquez; fijación de capa pictórica; montaje en bastidor nuevo; limpieza superficial de humos y grasas así como de barniz oleoso; estucado de lagunas de pequeño tamaño; reintegración cromática de lagunas de pequeño tamaño; y barnizado final.

Se emplearán tratamientos, que ya están científicamente probados mediante ensayos. Asimismo, se aplicarán y emplearán productos y materiales también de reconocida eficacia y calidad, compatibles con los originales y de comprobada reversibilidad. Se respetará la pátina original del bien, establecida mediante la realización de catas de diferentes niveles de limpieza sobre la superficie de las distintas obras. Por último, se realizarán reconstrucciones con pasta de madera en volúmenes o partes imprescindibles para afianzar su consolidación, que serán reconocibles.

ARTICULADO EN TRES ÓRDENES

El conjunto posee una sencilla arquitectura y está articulado en tres órdenes: banco, cuerpo principal y ático. Fue en su totalidad un conjunto de carácter pictórico, del que se eliminó el lienzo central para sustituirlo por una hornacina donde albergar imágenes devocionales.

En el pedestal del banco se ubica una pequeña hornacina donde se encuentra una talla de San Juan de Ávila portando un libro y una cruz, los atributos propios de su representación.

El cuerpo principal se divide en tres calles mediante columnas de fuste liso y capitel dórico que se apoyan sobre pedestales. La calle central alberga la imagen de San Miguel dentro de una urna acristalada. En las calles laterales se distribuyen cuatro lienzos, dos a cada lado. Los cuatro están atribuidos a Bernabé Jiménez de Illescas, pintor local.

En la calle de la izquierda inferior se ubica el lienzo sobre un Santo Franciscano resucitando a un muerto. En la izquierda superior se ubica un lienzo sobre un rey y un Obispo. En la calle de la derecha inferior se ubica un lienzo de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier y en el superior un lienzo sobre dos Santos Dominicos.

Por último, en el ático, se encuentra una sencilla cornisa en cuyos extremos se contemplan dos escudos heráldicos y sobre la que destaca otro lienzo de mayor tamaño donde se representa a María Magdalena Penitente.