El “síndrome de la cabaña”. ¿Por qué se produce?

Después de sesenta días de confinamiento hay personas que no se atreven a pisar la calle pese a estar en marcha la desescalada. Sienten miedo, ansiedad y, sobre todo, preocupación por un posible contagio de coronavirus. Es el síndrome de la cabaña, sobre el cual expertos en psicología apuntan algunas claves para sobrellevar esta situación

Después de cincuenta días de confinamiento hay personas que no se atreven a pisar la calle pese a estar en marcha la desescalada.

Más dos meses de encierro en casa para concienciarnos de que un virus muy contagioso anda suelto. Sin embargo, en pleno camino hacia una normalidad diferente, hay personas que aún no han salido de su domicilio. Aquellas con ansiedad manifiesta, con temor a salir al exterior, o hipocondríacas tienen muchas papeletas de padecer el llamado “síndrome de la cabaña”.

Los expertos aseguran que en las últimas semanas están siendo muchas las personas, sobre todo familiares de víctimas del COVID-19, que sienten miedo a un contagio y que puede derivar en trastornos de estrés post-traumático.

Miguel Vadillo es un profesional cualificado que trabaja en Alegra Centro de Psicología, explica a Ahora Córdoba las razones por las que se produce. “Puede aparecer como la suma del alto contagio del virus más el estrés propio del confinamiento; así como la gran cantidad de noticias que hemos recibido y que seguimos recibiendo”, enumera. Además, el psicólogo señala que todo esto provoca una reacción de “miedo o temor que hace que se disparen nuestras respuestas de ansiedad cognitivas, fisiológicas y motoras”.

Ante este tipo de casos, los especialistas recomiendan a la población afectada trabajar la relajación. La respiración abdominal funciona. Y además, los mensajes positivos para encaminar el hecho de volver a la calle. Y cómo no, en un caso extremo, pedir ayuda psicológica para frenar los síntomas son las recomendaciones más eficaces para que algo tan simple como hacer vida fuera de casa no se convierta en un reto.

síndrome de la cabaña