Un Erasmus entre el Coronavirus

Cinco estudiantes cordobeses nos cuentan sus experiencias desde los diferentes países en los que permanecen durante la crisis del Coronavirus

Cinco estudiantes cordobeses nos cuentan sus experiencias desde los diferentes países en los que permanecen durante la crisis del Coronavirus

 

La expansión del Coronavirus alrededor de todo el mundo ha pillado a miles de españoles lejos de nuestras fronteras. Entre ellos, se encuentran muchos cordobeses que, ya sea por decisión propia o por no haber tenido la posibilidad de volver a casa, pasan estas semanas en otros países. Es el caso de Silvia, Ana, Alberto, Ángela y Juan Carlos. Estos estudiantes cordobeses, Erasmus la mayoría, cuentan cómo es el día a día en el lugar en el que están, qué medidas han tomado los gobiernos locales y cual es su experiencia lejos del hogar.

Silvia (Polonia)

Silvia es una joven de Posadas, estudiante de Turismo que, actualmente, está de Erasmus en Bialystok, una localidad de Polonia. Allí, la incidencia del Coronavirus es relativamente baja. Con ‘apenas’ 3.000 personas contagiadas, la cifra de fallecidos por el Covid-19 ni se acerca al centenar.

Pese a ello, hace semanas que el Ejecutivo polaco tomó medidas preventivas que, al igual que en la mayoría de países, se basan en el confinamiento. Y así pasa Silvia, junto con la mayoría de sus compañeros españoles, estos días: confinada. Sin embargo, y dado que no hay tantos casos como en otros países, Silvia reconoce que “no esta tan controlado el si salimos para comprar o ir a la farmacia, como en España”.

Pese a ello, ya no pueden acudir a la Universidad, por lo que dan las clases online desde la residencia, donde “tenemos todo lo que necesitamos”. Pocos compañeros de Silvia se han vuelto para España, la mayoría han decidido quedarse en territorio polaco. “Creemos que es lo más conveniente tanto para estar más seguros nosotros como para nuestras familias, ya aquí hay muchos menos casos”, explica la joven.

Ana (República Checa)

En la República Checa el número de casos es ligeramente mayor (3.869 a día 2 de abril) pero, no obstante, hay menos fallecidos, con 46 víctimas. Nos cuenta su experiencia Ana, Erasmus en Ostrava. La joven cordobesa tenía previsto finalizar su Erasmus a mediados de abril, pero explica que “no puedo volver a casa porque no hay aviones”. Ante esta situación, “la embajada hablaba de que nos iban a facilitar aviones o autobuses para volver” apunta, “pero a día de hoy no es seguro”. Además, desde el Ministerio de Exteriores se les ha aconsejado quedarse en la República Checa, argumentando que “los hospitales no están a tope”.

En cuanto a la vida cotidiana en territorio checo, Ana nos cuenta que “desde le principio se empezaron a tomar medidas”. Entre ellas, el confinamiento, el cierre de los establecimientos no esenciales y, sobre todo, el uso de mascarillas. Equipamiento que, ante la inexistencia del mismo en farmacias, se ha encargado de repartir entre el estudiantado la propia Universidad. Tal es la inflexibilidad con el uso de mascarillas que, en palabras de la cordobesa, “tenemos que llevarlas incluso dentro de la residencia, ya que si no las llevamos nos pueden expulsar

Si hubiera que encontrar una diferencia entre las medidas de la República Checa y las de España, estas tienen que ver con el deporte. “Permiten hacer ejercicio”, destaca, “pero tenemos que ir solos”.

Alberto (Reino Unido)

También se permite salir a hacer deporte en Reino Unido. Allí, es ahora cuando se han puesto serio con el Coronavirus. Hace apenas dos semanas todo era normal en las islas. “Limitaciones ninguna”, explica Alberto, estudiante de Química con Erasmus en Leicester. Gracias a esa permisividad, el joven pudo volver a Córdoba, donde se encuentra ahora.

Fue en su centro educativo, la Universidad de Loughborough, donde si se empezaron a tomar medidas: las clases cesaron y se recomendó al alumnado del campus la vuelta a casa. Al mismo tiempo, “los bares y las discotecas seguían abiertos”, explica Alberto, como parte de la teoría de la inmunidad que tanto prodigaba el primer ministro británico, Boris Johnson.

Tomando esto como base, las indicaciones más importantes eran el confinamiento, siempre y cuando uno se notase síntomas. “Tenías que quedarte en casa, avisar a tus vecinos y quedarte incomunicado durante 14 días tomando Paracetamol”, detalla.

Ahora, con casi 34.000 positivos y casi 4.000 muertos, el propio Johnson padece el virus y las cosas han cambiado mucho allí. Ha llegado a tal punto la cosa que se estima que el lockdown se alargue, al menos, durante los próximos seis meses.

Ángela (Italia)

En Italia, la situación es bien conocida por todos. En el podio de países más afectados pro el Coronavirus, casi 14.000 ciudadanos italianos han perdido la vida por su culpa. Allí, y muy al sur, en Cosenza, experimenta su Erasmus Ángela, estudiante de Farmacia.

Pese a que en su localidad “no hay muchos afectados”, nos cuenta, las medidas “son igual de restrictivas y duras que en el resto de Italia”. Como bien merece la ocasión, la responsabilidad es máxima allí y “únicamente salen de casa para ir al supermercado o a la farmacia o a trabajar. Y, por supuesto, “nadie sale sin guantes ni mascarillas” explica.

Especialmente concienciados están, como Ángela, otros estudiantes extranjeros. Entre las consecuencias que podría acarrear saltarse la cuarentena, además de recibir multas, estaría la posibilidad de perder la beca Erasmus.

“Nuestro día a día ha cambiado muchísimo”, lamenta la joven. Acostumbrados a salir, viajar y estar todo el día juntos, el transcurso de los acontecimientos les obliga ahora estar siempre dentro de casa, “únicamente con nuestros compañeros y pasando los días lo mejor que se pueda”, explica. Pese a todo, Ángela es de las que ven el vaso medio lleno y, en comparación a lo que sería pasar la cuarentena lejos de sus compañeros de estancia, “lo estoy pasando bastante bien”, reconoce.

Juan Carlos (Estados Unidos)

Si Italia está en el podio… Estados Unidos ocupa, indiscutiblemente, la pole position. Allí, en Carolina del Sur, está Juan Carlos. Estudiante de Ingeniería Biomédica, el joven cordobés lleva ya seis años en América del Norte. Las cifras de contagios por Covid-19 entre la población estadounidense suben como la espuma. Hace dos semanas, el número de positivos era similar al de España. A día de hoy, doblan sobradamente a los casos nacionales. Además, baten récords de muertes en un día con casi 1.200 personas fallecidas solo el pasado jueves.

Desde el Gobierno federal, hace tiempo que se ordenaron medidas básicas de confinamiento absoluto. Sin embargo, los Ejecutivos estatales tienen mucho poder allí, hasta el punto de decidir si aplican esas medidas, o no, y con qué intensidad. No obstante, el raciocinio ha obrado en la mayoría de estados y hay pocos que no hayan aceptado el plan de Trump contra le Coronavirus.

Según explica Juan Carlos, la actuación del Gobierno de los Estados Unidos se basan en varios pilares. De ellos, el más inmediato fue proveer de equipamiento y respiradores a los profesionales sanitarios, una medida que, por ahora, “están llevando bien”, apunta.

Por otro lado, el joven nos habla de los test. Esos que aquí no se realizan salvo síntomas claros y que, en caso de llevarse a cabo, no son ni mucho menos rápidos. En Estados Unidos, el testing es una de las medidas que se vienen aplicando y la principal causa por la que la cifra de positivos entre los americanos es tan alta.

Te permiten salir a la calle y no te ponen multas, pero si es importante mantener la distancia de seguridad”, asevera Juan Carlos, quien nos transmite la confianza del Ejecutivo de Trump en encontrar un tratamiento efectivo lo antes posible y, finalmente, una vacuna.

Igualmente, los establecimientos no esenciales permanecen cerrados, por ahora mediante recomendaciones, y las empresas, al igual que aquí, colaboran con la población para superar la crisis.